EXHIBIDOS

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La elección del Defensor de los Derechos Humanos de los oaxaqueños vino a exhibir la inconsistencia ideológica y la proclividad a la corrupción, de casi todos los diputados morenistas y de sus aliados en el peor Congreso del estado. Con la misma facilidad con que se engaña a un niño así sucedió con los diputados. Primero con los de la comisión legislativa correspondiente y luego con los del pleno.

       El personaje que jugó audazmente el papel de engañabobos en este episodio fue el inefable demonio de Tasmania Flavio Sosa. Confabulado con Arturo Peimbert y el cura Wilfrido Mayrén, alias Uvi, urdieron el plan para no perder el control de la DDHO.

      Desde que el saqueador Gabino Cue puso en manos de esta tripleta la política de derechos humanos, se prometieron no soltar esta especie de botín. A eso se apegaron.  Los tres sabían que tenían que imponer a alguien que les garantizara retener el control del presupuesto de la DDHO y por eso llegó Jorge Rodríguez Alamilla. Esta fue la tónica de la negociación que realizaron en las más altas esferas del poder.

       La audaz jugada dejó más dividido y maltrecho la endeble unidad de la bancada del Morena en el peor Congreso, lo mismo que de sus aliados del PT y del PES. A que grado quedaron fragmentados que el considerado patriarca del Morena, Ericel Gómez, ayer dio tremenda embestida mediática a la diputada Laura Estrada Mauro a quien no baja de marioneta presidenta de la Jucopo.

       De tan marcada la segmentación de los seguidores del presidente López Obrador que, desde antes de la elección ya se estaban dando hasta con la cubeta en la comisión respectiva. En su juego perverso, el demonio de Tasmania hizo creer a Yessica Sánchez y a otros vestigios de la APPO que la DDHO sería para ellos cuando ya todo estaba negociado. Ya habían decidido que el escogido sería alguien que aceptara no hacer la mínima revisión de los 20 millones de pesos que maneja la DDHO. Es una gran cantidad de dinero que compartía Arturo Peimbert con Flavio, Uvi y otros personajes siniestros de la Iglesia católica como Alejandro Solalinde.

       Tal como lo dije en este espacio, la llegada de Bernardo Rodríguez Alamilla estaba amarrada por los tres que he mencionado. Aun así, el diputado Horario Sosa y demás corifeos de Flavio en la cámara, seguían engañando con la verdad e incitaron a una auténtica cena de negros al interior de la comisión de Derechos Humanos, sobre todo entre los tres Morenistas. 

       Esto explica la dureza con que las diputadas Magaly López Domínguez y Elisa Zepeda Lagunas atacaron a su compañero de partido Alejandro López Bravo a quien denigraron mediáticamente por no haber dado el voto decisivo al interior de la comisión para que los rescoldos de la APPO se hicieran de la DDHO. 

       La mano tenebrosa del demonio de Tasmania, fue evidente. En esa serie de negociaciones oscuras durante el proceso, el diputado López Bravo, de repente dijo que no aceptaba que la terna fuera integrada solo por personeros de Comuna, la organización propiedad de Flavio Sosa.  Aunque alegó que en manos de este grupo, la DDHO no sería imparcial, la realidad es que el voto lo había vendido, digo pactado.

       La otra transacción de votos vino al día siguiente de que Alamilla no consiguió los 30 votos requeridos. Me dicen que los ganadores fueron los diputados del Morena que, un día antes negaron su voto, pero al siguiente lo ofrecieron al mejor postor. 

                             GANAN Y PIERDEN

       Los que se exhibieron al regatear primero su voto y después se mostraron solícitos, fueron los del Morena y algunos del PT y del PES. Ya sabemos que los del PRI y Verde, son harto moldeables ante la línea oficial.

       Lo cierto es que con la elección del ombudsman los curulecos del Morena quedaron evidenciados.

       Se vio que desde la cúpula Morenista hay la intención de, al menos, disfrazar la influencia de activistas tan proclives a la violencia y la corrupción como Flavio, Salomón Jara, Cesar Mateos, Yessica Sánchez y otros incendiarios de las APPO. Aunque todos estos daban por hecho que AMLO les dejaría la DDHO, al menos lo disfrazaron. Digo disimularon porque de que intentaron poner a Yessica, si lo hicieron.

       El que ganó, repito, con esta jugada fueron algunos políticos con sotana como Uvi.

       AVISO: este columnista se tomará unos días de asueto.

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