Naciones mexicanas: nacidas para perder

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La realidad, las naciones mexicanas, antes indígenas, se están desvaneciendo, extinguiendo, languideciendo, en el horizonte observamos la victoria final de la cultura capitalista, del dominio de sus personeros, por fin se cumplirá el adagio: el mejor personaje de las naciones mexicanas, es precisamente, el personaje muerto, o como lo expresan los colonizadores, “el mejor indio es el indio muerto”.

Dentro de cincuenta años, su identidad, su lengua, sus prácticas, se exhibirán en los museos con motivos turísticos, se harán homenajes a esas culturas idas, se declarará en letras de oro su importancia histórica, se guardará en sendas bibliotecas su pensamiento social, cultural, político, económico, antropológico, cientos de intelectuales dictarán cursos, se harán libros, se declarará el año de la cultura de esas naciones perdidas, se otorgarán premios a las mejores investigaciones en la materia, hasta habrá una facultad en la universidad sobre estas naciones, habrá avenidas en las grandes ciudades llamadas: avenida de las etnias de México.

Habrán triunfado los amantes de la uniformidad del mundo, los de una sola visión del mundo, los modernos, los postmodernos, la visión ciudadana de las cosas, el materialismo sobre la espiritualidad, la ciencia sin más alejada de toda ética, aquellos creadores del calendario del universo que nos señalan que sólo somos un instante quitándonos toda grandeza histórica. Llegará la verdadera muerte de Dios, lo habremos matado definitivamente, el hombre de la nada habrá triunfado.

Habrán triunfado también los globalizadores, la existencia del único no del diverso. El ataque a lo diverso es brutal, todo lo que estorba a la expansión del capital es pre moderno, improductivo, estorba al progreso humano. La diferencia es reprobada, se le descalifica, desde que viola los derechos humanos hasta asimilarla a totalitarismos sociales, culturales o políticos. Los países poderosos se unen para descalificar a un país que pretende ser diferente en su gobierno, viva la uniformidad, mueran las diferencias, nos dicen.

Lo cierto es que lo cotidiano con base en lo uniforme mata, aburre, es hastío, causa náusea, los multicolores avivan la vista, un solo color cansa, y cansa rápido. La hegemonía, cualquier hegemonía es anti plural, anti diverso, por eso, la hegemonía neoliberal ya cansó, por lo menos en nuestro país. Hubo un tiempo en México en que se pretendió que la Universidad tuviese una sola visión de la realidad, en este caso el marxismo, la propuesta nació de la iniciativa de Lombardo Toledano, sin embargo, el maestro Antonio Caso se opuso porque la Universidad debe ser plural en sus visiones, a la postre, Caso triunfa por el bien de México.

Luego entonces, la lucha por lo diverso, por la diferencia, por la pluralidad, se constituye en una razón suficiente para reclamar por una política de defensa de la autodeterminación, por la autonomía y por la reconstitución de la identidad de las naciones mexicanas. La libertad por diseñarse un proyecto dentro del Estado mexicano, de vivir de acuerdo a sus valores y principios, de acuerdo a sus expresiones lingüísticas, a su dignidad como naciones, a gobernarse de acuerdo a los principios comunitarios, a indagar la realidad de acuerdo a sus prácticas, a la defensa de su territorio y del cuidado de sus ambientes.

A los colonizadores y a sus descendientes les cuesta trabajo asumir esta lucha, más por prejuicio que por el saber, es por ignorancia más que nada. En la Constitución mexicana, en su artículo segundo, existen dos apartados referente a estas naciones, en un primer apartado se asume el compromiso del reconocimiento y de promoción por parte del Estado, de su autodeterminación y autonomía; en un segundo apartado se asume también, el compromiso de acabar con su rezago material en  salud, educación y de infraestructura física, económica y territorial.

Sin embargo, por razones obvias, los gobiernos han preferido darle énfasis al aspecto de atención a las necesidades de las naciones que a sus luchas de autodeterminación, de libertades, de autonomía, por el viejo temor conservador de la balcanización del país. Los gobiernos liberales y neoliberales han pugnado por una sola nación, una sola cultura, una sola visión y una sola manera de hacer política, economía, una sola manera de mantener las relaciones sociales.

De aquí que nos cause extrañeza que un gobierno transformador de fondo, mantenga la línea de la atención y no de la autodeterminación de las naciones mexicanas. El Presidente López Obrador tiene la oportunidad de pasar a la historia de ser el mejor Presidente  de las naciones mexicanas, es cuestión de voluntad, es hora de privilegiar la lucha autonómica de las naciones mexicanas por el bien de todos. Esto no quiere decir que se vea con malos ojos los recursos destinados a estos pueblos, hay de prioridades a prioridades.

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