AGARRÓN ENTRE BURÓCRATAS

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Por Felipe Sánchez

-Escaparate Político

No trabajaron con el pretexto de la Pandemia, pero los burócratas del gobierno del estado están listos para recibir el pago de aguinaldos, prestaciones decembrinas y lo más fundamental: aprovecharán el fin de año para disputarse lo que consideran la perla de la virgen: la dirigencia sindical.

Los tres grupos que van por el botín son los que encabezan: el actual dirigente Juan Ignacio Cruz Villavicencio y su titiritero Juan Rafael Rosas Herrera; el potro Julián Estrada, y el del sempiterno aviador, Joel Castillo.

Estos personajes aprendieron desde hace muchos años en la grilla sindical para no trabajar. En un encargo u otro, pero siempre en la ubre del Sindicato de Trabajadores y Empleados al Servicios de los Tres Poderes del Gobierno del Estado (Stpeidceo). Hoy se están avituallando con lo mejor de sus mañas para ir tras el trofeo, mejor dicho, botín porque vean lo que maneja el Secretario General.

La cuota sindical de casi 8 millones de pesos anuales, pero esto es lo de menos porque gastan una buena parte en el mantenimiento de sus tres edificios sindicales, su flotilla de carros, camiones y gastos superfluos como fifís, etc. El principal lucro está en la venta de las plazas laborales que, en esas oscuras negociaciones con el gobierno le arrancan a cambio de no alebrestar a la borregada de chupatintas.

Me comentan, por ejemplo, que, en este año, solamente el grupo de Joel Castillo se adjudicó veinte plazas que ofertan hasta en 300 mil pesos cada uno. Estas son las prebendas que bien valen la lucha encarnizada que han iniciado en la consecución de la dirigencia sindical donde ya perfilan a sus respectivos candidatos.

TODOS QUIEREN

Está la planilla rosa donde el que lleva la voz cantante es El Pelón Rosas, aunque el que aparece como títere formal es el otro Juan…Ignacio Cruz Villavicencio, ya están impulsando a un tal Antonio Lazo que, según me dicen,  tiene la bendición oficial aunque quien sabe porque ya están metiendo las narices algunos operadores del partido Morena  con la certitud del triunfo en la elección del nuevo gobernador.

En el grupo del Potro Julián Estrada con su planilla negra, han empezado a inflar a su delfina, una señora de nombre Isabel Díaz.

Los que andan más que nerviosos son los del clan de Joel Castillo. Ahora piensa jugar con el color morado para empezar a coquetear con el color del Morena. Su gallo es José Arturo Sánchez Díaz. Vale recordar que la desesperación los ha llevado a vender su supuesta fuerza sindical a distintos partidos. Primero lo hicieron con el “Carasucia” Benjamín Robles y la diputada Margarita García. Ahora buscan acercamientos con gente del partido Morena.

Así como opera el Pelón Rosas quieren hacer lo mismo el Potro y Joel Castillo. Es decir, ubicarse como los que mueven al títere porque los mejores negocios los hace el que está detrás del dirigente formal.

Por lo pronto, la tregua que permite la Pandemia anima a estos burócratas. El próximo mes empiezan su campaña electoral. Por lo pronto mandaron al diablo las recomendaciones sanitarias por el COVID19 y abiertamente hacen reuniones masivas que han terminado hasta en enfrentamientos violentos.

EL SALTO DEL CHAPULÍN

Pero antes de iniciar la disputa el grupo de Joel Castillo quiere que el gobierno les cumpla con las 20 bases que les ofreció y que ya ofertó su operadora Iris.

Esta es la causa de que estén vendiendo la amenaza de tomar las oficinas sindicales. A principios de mes hicieron el intento y hasta advirtieron que allí se mantendrían hasta que el gobernador les diera audiencia.

Me informan que desde el 2020, Joel e Iris negociaron las 20 bases que ofertaron a través de sus activistas identificados como Arturo, Juan, José Manuel, Eleazar Miguel, Dora, entre otros. Los incautos ya están reclamando que les cumplan pues siguen trabajando como empleados de contrato. Calculan que con estas transacciones obtuvieron un lucro de seis millones de pesos. En estos momentos hay quienes han dicho que presentarán denuncia formal contra la tal Iris, aunque el que mangonea todo, dicen, es Joel Castillo.

Es tan atrayente el negocio del sindicalismo que los seguidores del Potro que renunciaron formalmente al Stpeidceo, quieren desistirse, pero el sindicato les muestra su dimisión firmada.

Entre los arrepentidos por la violencia que generaron en su sindicato está Wiliberto Toledo, adicto a el Potro, pero este quedó marcado con una denuncia penal por haber agredido a un delegado sindical en una asamblea.

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Autor de Escaparate Político desde 1977 consolidada como una de las columnas de mayor permanencia. Dos veces Premio Estatal de Periodismo; Premio México de Periodismo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de México. Socio fundador de la Asociación de Periodistas de Oaxaca. Corresponsal (Oaxaca) de la gran cooperativa de Excélsior hasta su privatización.