CICLO SINIESTRO

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SI PARTIMOS de la certera definición que del llamado movimiento “democrático” magisterial, hace el sociólogo Porfirio Santibáñez Orozco, de que sus dirigentes ya forman parte de la “estructura del poder”, podemos decir que la “nomenclatura” de la 22 ya negoció. El mismo gobernador Ulises Ruiz, así lo anunció:

“…la dirigencia prácticamente aceptó ya los ofrecimientos de los gobiernos federal y estatal…” ¿Qué significa esto? Que, como siempre, ya armaron su desmadre, ya se van y hasta el próximo año, en que padeceremos, otra vez, el maldito ciclo de las movilizaciones del sector burocrático tan privilegiado, bueno si es que los oaxaqueños seguimos tolerando sumisamente agresión tan brutal, porque lo que es el gobierno, más bien parece que está feliz con el lucro que significa esa complicidad basada en la práctica de “hago como que te pego para que me pagues”. Así se la han llevado durante casi 30 años.

EN LA secuencia de formidables reportajes en el diario Despertar, leí, por fin, a un investigador universitario que se atreve a un escrutinio serio sobre la doblez de un movimiento sindical que surgió supuestamente para reivindicar los derechos laborales y políticos del sector magisterial.

Señala Santibáñez, en contraparte con otros analistas evidentemente alcanzados por la misma complicidad o simplemente por miedo (no hay que olvidar la actuación “gangsteril” de la 22) que “cada uno de los secretarios generales no actuó en un vacío histórico, es decir están en una estructura de poder y obviamente los otros factores de poder, actúan para tener una relación”.

ES UNO DE los pocos análisis ajenos a la lisonja, apartado de la simple cronología sobre el tema que, además exhibe la incoherencia de los dirigentes de la 22 que dicen “no tenemos ningún tipo de negociación con Ulises” a partir de que desconocieron a los gobiernos local y federal. Todo se circunscribe, entonces, a la lucha por el poder, nada de que sea para la reivindicación de los pobres.

SE ACERCA a la definición que aquí he hecho sobre la actuación de los dueños de las distintas tribus como auténticos integrantes de la “nomenklatura 22” .

LA 22, TODA UNA NOMENKLATURA

Para definir a la Nomeklatura a la mexicana, reproduzco la acertada definición de ésta aparecida en la revista Contenido, en su número 505, que refiere además que el fenómeno tocó la cima durante el boom de empresas paraestatales alcanzado en la era del echeverrismo.

LA SUMA de 1500 paraestatales, “cada una de ellas con sus propios gerentes, administradores, técnicos y oficinistas, permitía chambas, negocios corruptos asignando contratos, concesiones y asesorías a quienes supieran corresponder con regalos a su protector. Esto propició la formación de un siniestro poder subterráneo, bautizado años más tarde por Carlos Salinas de Gortari, como la Nomeklatura , en alusión a la mafia de altos burócratas y jefes del Partido Comunista de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)”

Hay que recordar que en la URSS una élite dirigía la burocracia estatal y ocupaba posiciones administrativas claves en el gobierno, en la producción industrial y agrícola, en el sistema educativo, en el ambiente cultural, etc. obteniendo usualmente grandes privilegios derivados de la ejecución de dichas funciones.

“A diferencia de la soviética, la Nomenklatura mexicana no sólo está integrada por los altos burócratas y jefes del PRI, sino también por caciques sindicales, líderes estudiantiles, organizaciones campesinas y de pedigüeños así como de empresarios que hicieron fortuna al amparo de sus negocios con el Estado. Por años los miembros de esta mafia obtuvieron sin tasa contratos de abastecimiento o realización de obras, curules de diputados y senadores, puestos públicos elevados y cuotas de empleos menores para repartirlos entre su grey, facilidades para participar en la distribución de sobornos y otras corruptelas que confirieron a la nomeklatura poder ilimitado….”

ENTONCES la definición de la “nomenklatura 22” es más que acertada ¿O no, querido lector?

HE AQUÍ otra muestra de las lindezas del “modus operandi” de esta nomenclatura, según el reportaje de Despertar.

“HAY maestros, sobre todo indígenas, que dan clases sin haberse titulado, que compraron sus plazas con documentos falsos. Aun así, no pueden ser cesados. La nomenclatura los protege porque los utiliza para su activismo extremo. La fuente dijo desconocer cuántos de ellos continúen sin titularse, pero refirió que en el año 2003 había unos 500 maestros sin título.

“En un segundo nivel de corrupción están los convenios con empresas de diferentes giros, entre las que se encuentran las dedicadas a la construcción de escuelas, anexos y edificios sindicales, lo que, por increíble que parezca, genera bastante dinero a los dirigentes sindicales”.

“Lo que hace el sindicato es proponer a empresas constructoras que requieren mezcla de recursos; tanto del gobierno del estado, como del municipio y del propio IEEPO. El caso más sonado fue el de Humberto Alcalá Betanzos, cuando fue secretario general de la Sección 22, quien recomendó a una de las empresas para la construcción del Centro Cultural de los Maestros, con un costo aproximado a los seis millones de pesos, pero que en realidad solo costó dos; es más, nunca se supervisó esa obra. El mismo sindicato comprobó que se habían robado el dinero, pero nunca se hizo una denuncia formal, pues iba a ser un desprestigio total para todo el sindicato”, reveló otro entrevistado.

“Luego está la línea de préstamos que otorga el IEEPO y que anualmente asciende a unos 26 millones de pesos. Se trata de la Comisión para la Administración de Préstamos Personales (CAPP). Son préstamos que, si bien son a plazos pagados por los maestros, el IEEPO no recupera ese dinero, pues se queda en los bolsillos de los dirigentes de la Sección 22.

“De igual manera están las becas para los hijos de los maestros, y que van de la primaria a la educación superior. Asimismo, existe un fideicomiso de apoyo a la vivienda que, en la mayoría de los casos, se le otorga a los maestros que son amigos de los dirigentes”, añadió una maestra.

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Autor de Escaparate Político desde 1977 consolidada como una de las columnas de mayor permanencia. Dos veces Premio Estatal de Periodismo; Premio México de Periodismo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de México. Socio fundador de la Asociación de Periodistas de Oaxaca. Corresponsal (Oaxaca) de la gran cooperativa de Excélsior hasta su privatización.

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