POR FELIPE SÁNCHEZ CRUZ
-ESCAPARATE POLÍTICO
VIERNES 28 de octubre DE 2022
ESTÁ por estrenarse un nuevo gobierno estatal y sin lugar a dudas, un asunto en el que podrá lucirse, exhibir su diferencia, sería FRENAR las prácticas del cártel del despojo y castigar a los ejecutores del mismo. ¿Es posible? Sí, PERO es una cuestión volitiva. He ahí el problema.
SOBRE el cártel del despojo, han trascendido nombres de algunos notarios que presuntamente lo integran, el semanario Proceso, en su edición 2381 detalló “en las acusaciones aparecen los nombres de los notarios públicos Rafael Avilés Álvarez (133), hermano de Alejandro Avilés, quien fue el candidato del PRI-PRD a la gubernatura de Oaxaca en la pasada elección; Alejandro Vidaña Luna (106), Jorge Merlo Gómez (135), Omar Abacuc Sánchez Heras (38), Arturo David Vásquez Urdiales (100) y José Jorge Enrique Zarate Ramírez (84).
“A ellos se les señala por robar identidades, “matar” legalmente y revivir muertos para concretar los despojos”. Indica la prestigiada revista.
SOBRE el modus operandi hubo una clara exposición, en plena mañanera presidencial.
A LOS RATERILLOS de poca monta, si se les pilla arrebatando un celular, una cartera, si es posible, se les lincha ante semejante osadía de arrebatar lo ajeno. En el caso del cártel del despojo, la cosa cambia. No están bajo el asedio de la turba y la aplicación de la ley –hasta este momento– apenas y toca a “charalitos”, aún deben las autoridades los “peces gordos”.
–HOY hacer escrituras da miedo– me dice un notario consultado, porque en el proceso para arrebatar propiedades, el cártel del despojo llegó a armar tal colusión de funcionarios que pueden llegar a hacer imposible notar si una escritura es apócrifa.
A LOS 10 años de emisión de escrituras, los notarios tienen que entregar sus expedientes a la Dirección General de Notarías. De aquí es DE donde han desaparecido los libros que contenían los registros de los bienes birlados. Igual, en el Registro Público de la Propiedad, se han perdido los libros donde se asientan los datos de las propiedades hurtadas. Me aseguran que expedientes completos de las propiedades, objeto del despojo, se difuminaron de las oficinas del Instituto Catastral.
EN CAMBIO, los que sí aparecen son solo los libros y registros a partir de los “dueños impostores”. Si un notario va a solicitar los registros para cotejar una propiedad –después de todos estos malabares– éstos están ahí. Por toda esta “industria” de la alteración, que eliminó el rastro de los dueños originales, así es como llegaron a complicar la función notarial.
A PESAR de esto, cuando se hace una escritura apócrifa, emiten, una cadena de escrituras con propietarios de distintas regiones del estado de tal suerte que el rastreo, aunado a la eliminación de los registros originales, se vuelve imposible.
MÁS que el tema legal –pareciera que los actores de este cartel le apuestan a la imposibilidad de que los castiguen– el asunto es moral, ético, hay un notariado enviciado.
EN OAXACA se carece de notarios de “escuela” ahí radica parte del problema, hay excepciones es cierto, pero aquí los fiats se han dado por dedazos políticos y peor aún –como lo he planteado anteriormente– a veces por ventas oscuras en grandes “piñatazos”.
Hay notarios que, sin haber tenido edad, ni la práctica requerida, sin residencia, sin examen de oposición, sin la más remota idea de lo que es un notario, alcanzaron la codiciada licencia. Hasta familias con varios notarios existen.
HA HABIDO otros, como el ex edil de Huajuapan, LUIS DE GUADALUPE MARTÍNEZ, que al tiempo que hacía sus labores de notario, fungía como diputado local y luego como presidente municipal (en la segunda ocasión) cuando es algo, por ley, NO permitido al notariado.
PARA poner punto final habrá que volver a prácticas no tan excesivas que, al menos en materia de seguridad inmobiliaria, se practicaron durante el sexenio del ex gobernador GABINO CUÉ. Donde la parte del despojo, que ya existía antes, pero a escala menor –sobre inmuebles muy específicos–, se logró aminorar (no arrancar de cuajo) pero siempre será mejor opción, tomar de los males, el menor.
¿Cómo? Colocando a gente no tan viciada en la Dirección General de Notarías (Gustavo Manzano Trovamala), en Catastro (Carmen Gómez Abascal)
EN EL Registro Público de la Propiedad, estuvo Manuel Gómez Albores, de éste, sí hubo algo de escándalo pues salió del gobierno de GABINO CUÉ con su FIAT, a pesar de todo, se mantuvo cierto orden. En cambio, hoy son centenares, y hay quien calcula podrían ser miles, de casos de despojos inmobiliarios.
AL FINAL del sexenio, GABINO CUÉ, a la hora del acostumbrado “piñatazo” preguntó –¿Cuántos notarios fallecieron durante este sexenio? – Como la respuesta fue ocho, pues OCHO fiats se darían. Según trascendidos no cumplió plenamente con esto. A CUÉ se le acusa de enorme corrupción, sin embargo, en este rubro de la propiedad inmobiliaria, los registros no lo marcaron al grado del actual mandatario.
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