EL SALTO DEL CHAPULÍN

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Elba Esther, la enemiga histórica, otra vez, se burló de ellos.  Montó el suntuoso escenario de su boda a 5 cuadras del edificio guarida del Cartel22. Vino a Oaxaca por dos objetivos: mofarse de la supuesta belicosidad de la sección 22 del SNTE y sus pendencias “guerrilleras”, y se llevó como trofeo al joven abogado Luis Antonio Lagunas, por cuyas venas corre sangre zapoteca. Dicen que sus orígenes están en Sola de Vega, tierra del buen Tobalá.

La perversidad del profe Wilbert Santiago quedó al descubierto. Utiliza las siglas de la sección 22 y a los profesores y normalistas como «borregos» para vender la idea de que es un “gran operador político”. Si alguna simpatía merecía del senador Salomón Jara o cualquier otro de los aspirantes a la candidatura, con estas acciones quedó descartado.
Las motivaciones de Wilbert son varias y en todas quiere participar. Quiere involucrarse en la renovación de la dirigencia de la Sección 22, busca azuzar a los normalistas.  Busca afinidades políticas e intereses económicos.

Insiste en movilizar a los normalistas, pero no hay causas justificadas. El IEEPO le ha respondido puntualmente que no hay pendientes a resolver pues en los últimos 3 años se han contratado  más de 2 mil 500 egresados que,  a diferencia de los médicos, por ejemplo, al titularse tienen trabajo con prestaciones, como los 90 días de aguinaldo (que ningún otro trabajador tiene).
Aun así, Wilbert quiere usarlos para alborotar y para tener pretextos les  dice que “van a desaparecer las escuelas normales”, inventa que no se les ha atendido y los engaña con que deben ser contratados como maestros sin haberse titulado.
Para sus fines bloquean calles, secuestran autobuses. Lo que provocan es que la imagen del normalista y del maestro “flojo” se deteriore más.