EL SALTO DEL CHAPULÍN

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Aunque para hoy anuncian más embestidas callejeras de los grupos universitarios, todo parece indicar que el Fiscal Anticorrupción Jorge Emilio Álvarez Iruegas, se está empleando a fondo para que el proceso contra “El Chapito” Eduardo Martínez Helmes, no sea “llamarada de petate”. Anuncia que no habrá pretexto de sus activistas que alegan que es “preso político”.

Hay elementos para procesarlo y “vamos a pedir la pena máxima, de 12 a 15 años de prisión por el delito de defraudación fiscal”, informó el funcionario judicial.

Ante al sesgo político que pretenden dar a este caso, la Fiscalía ha aportado pruebas jurídicas irrefutables, sin embargo, llevar la detención del “Chapito” a los ámbitos políticos no se descarta.

Fuentes bien informadas me dicen que entre universitarios de buena fe hay recelos. Sospechan que estén jugando al gatopardismo. Es decir, que a pesar del golpe espectacular que han dado contra la corrupción, en la UABJO todo siga igual. Hay políticos negociando con el que dicen será el nuevo gobernador para que en la UABJO nada cambie. Pretenden que Abraham Martínez Alavés pacte ahora la llegada de su yerno Carlos Pérez Campos a la próxima Rectoría. Sería una calamidad política.

Si nos apegamos a las habilidades políticas de don Abraham y el control que tiene en la Universidad, no se descarta tal posibilidad. Recordemos algunos de sus antecedentes que cita el libro “La Familia Real”:

“Los Martínez que detentan el poder en la Universidad autónoma Benito Juárez de Oaxaca, tiene sus orígenes en los años 60 del siglo pasado.

“El papá del rector Eduardo Martínez Helmes; Abraham Martínez Alavés se formó en la década de los 60 como parte de las juventudes priístas, formó parte de la Tribuna de la Juventud que en esa época dirigió Heladio Ramírez López.

En el conflicto de 1968 no quiso entrar a la huelga, por lo que estudiantes lo desconocieron y el Comité de Huelga se hizo cargo de la universidad. Ante los roces con los grupos de estudiantes que después llegaron a formar el Bufete Popular Universitario y la COCEO con líderes como Rafael Gasga, Abraham Martínez llegó a ser presidente de la FEO y buen interlocutor con el gobierno del Estado y el federal.

“Un momento clave fue de 1975 a 1977, un movimiento estudiantil se inició en la UABJO para pedir la destitución del rector Guillermo García Manzano. Asumió como objetivos centrales la destitución del gobernador Manuel Zárate Aquino, la libertad de detenidos en Juchitán, la presentación de desaparecidos, el cese de asesinatos de la policía del estado y la entrega de subsidio al rector de la universidad, el doctor Felipe Martínez Soriano.

“En todo este movimiento Abraham Martínez se radicalizó y se adhirió a la organización Netzahualcóyotl una agrupación de ultraizquierda que tuvo vínculos con lo que fue la Unión del Pueblo, con este agrupamiento Abraham Martínez tuvo problemas serios con el gobierno federal, por lo que al radicalizarse y vincularse con este grupo guerrillero urbano en Oaxaca fue fichado por la dirección Federal de seguridad”. Continuamos.