EL SALTO DEL CHAPULÍN

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Continuando con el libro “La Familia Real” en la Universidad Autónoma Benito Juárez, nos enteramos que el porrismo es un fenómeno muy acendrado en el campus universitario. Está ligado estrechamente al narcomenudeo y la violencia que los Chapos usan para fortalecer su cacicazgo. Es combustible en los conflictos al interior de la institución. Su presencia es indispensable en todas las negociaciones entre universidad y gobierno.

Cuando era Rector Eduardo Martínez Helmes contrató porros descaradamente, su incorporación forzosa ocurre desde hace 30 años. Este fenómeno fue más visible en el rectorado de Leticia Mendoza Toro. En las afueras de sus oficinas había siempre medio centenar de muchachos que permanecían diariamente cuidando el lugar y cada quincena cobraban en la Universidad.

Los porros son jóvenes que en su mayoría no estudian formalmente en la Universidad. Otros, simplemente se inscriben en la Facultad de Derecho que es el semillero del porrismo por ser también bastión de la “Familia Real”. Allí los contratan y controlan desde la dirección de redes e informática de la UABJO donde también hacen cambios de maestros, aplican calificaciones, integran los archivos. Cualquier porro puede inscribirse en primer año y aunque nunca asista a clases, pero sirviendo a sus patrones, obtienen calificaciones de diez. Tienen becas de excelencia de tres o 4 mil pesos mensuales y hasta terminan con título.

Estos porros, además de cuidar a los que los contratan, están prestos para violentar comandados por los Martínez, como perros de caza de la Familia Real. Todos llevan pistolas que les compran con dinero del presupuesto.

El dinero fácil, el ambiente en que se mueven y la ociosidad los lleva a distribuir enervantes en pequeñas bolsas listas para ser regalados a los estudiantes e inducirlos a la drogadicción.  El primer contacto con los narco-menudistas se da cuando los estudiantes asisten a los bares que rodean al campus universitario. El Jimmy Bar, El Totopo Güero, La Espuma, El Brindis, entre otros antros que hay en la Colonia Cinco Señores. Los porros distribuyen  droga en estos centros de vicio a bajo precio o gratis hasta generar entre los estudiantes le necesidad de consumo.

La drogadicción es muy alta en la Facultad de Contaduría donde utilizan una biblioteca y unos baños abandonados como escondite. En la Facultad de Derecho, fuman mariguana sin ningún rubor. Lo peor es que hasta roban a sus compañeros sus computadoras, celulares, mochilas y sus malos hábitos de potencian. Ninguna autoridad actúa.