A MERCED DEL NARCO

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Aunque el presidente AMLO haya estado en Oaxaca tres días consecutivos, anunciando multimillonarias inversiones y escuchando canticos a su persona de niños indoctrinados por los fascinados profes del cartel 22, no podemos sustraernos de la crisis de gobierno que provocó en Culiacán la captura y luego liberación de Ovidio Guzmán López, el hijo del Chapo, lo que deja la sensación de un gobierno claudicante.

       Duras las críticas que hablan de que el presidente López rindió la plaza y que la delincuencia organizada doblegó al Ejército Mexicano. El alud de comentarios en las redes sociales y demás medios así como la falta oportuna de información oficial, fortalecen las sospechas de que fueron los políticos y no los militares los que pactaron la derrota.

       Parecen señalamientos simples -como dice el propio AMLO- de sus “adversarios”, pero someterse como lo hizo en Culiacán, deja la sensación, no solo en el país sino también en el extranjero, de que el narcotráfico ha sometido a las instituciones mexicanas.   Suena a vergüenza que todos viéramos la poca capacidad de estrategia que mostró el narcoestado disfrazado de Gobierno Pacífico al pactar con el crimen organizado.

LAS SOSPECHAS

       En el torrente de interpretaciones y dilucidaciones que leíamos en el maremágnum de las “benditas” redes sociales, hay datos muy interesantes que dan pauta a las elucubraciones en torno al dicho de narcoestado.

       Que el flamante Secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, fue secretario particular de Fox cuando se fugó El Chapo, a principios del 2001. Alejandro Gertz Manero el hoy Fiscal carnal de AMLO, era el secretario de Seguridad federal con Fox, cuando ocurrió la misma fuga.

       Que la DEA ha investigado a Alfonso Durazo por diversos motivos. Cuando estuvo en Presidencia contrató a Nahum Acosta quien fuera el coordinador de giras de presidencia. La DEA alertó al Gobierno de las relaciones de Nahum Acosta con Héctor Beltrán Leyva primo de El Chapo. Fue detenido por sospechas de filtrar información de Los Pinos a la delincuencia organizada.

Que Ovidio, el hijo del Chapo, estudio en el mismo colegio que el hijo de Alfonso Durazo, éste es oriundo del Estado de Sonora estado que era controlado por los Beltrán Leyva socios del Chapo

     Que no sólo queda el sospechosismo en Alfonso Durazo sino también en el presidente AMLO por lo siguiente: A la primera madrecita que ayudó su Gobierno fue a Consuelo Loera, mamá del Chapo, a fin de que pudiera tener la visa para visitar a su hijo en Estados Unidos. Recordemos también que al presidente López Obrador se le hizo “muy cruel y muy dura”, la pena de prisión perpetua qué le dieron a El Chapo en Estados Unidos.  “Nadie merece algo así” decía conmovido. En este Gobierno las prioridades del presidente han sido su supuesta lucha contra el huachicol que no se ve realmente y los datos del propio Gobierno, indican que se desplomó el decomiso de drogas en comparación con los años anteriores.

Que hay que recordar a los pobladores de Veracruz cuando desesperados, pidieron auxilio para que enviara tropas del Ejército a combatir el narco y su respuesta fue: el Ejército “no está para reprimir, el narco también es pueblo”.

Dicen que esto lleva a entender la decisión de Alfonso Durazo para liberar a Ovidio Guzmán.

SOCIEDAD DIVIDIDA

No son pocos los analistas que coinciden en que el país está dividido sobre la visión que tiene de estos acontecimientos. Dicen que una parte avala todas las tonterías que cometieron. La realidad es que las autoridades federales perdieron el control y lo tuvieron los criminales por completo.

Entre las elucubraciones está una supuesta disputa en los mandos de la Secretaría de Seguridad. Dicen que, con el afán de colgarse la medallita por la captura de los hijos del Chapo Guzmán, el secretario de Seguridad Alfonso Durazo y el presidente López Obrador actuaron de modo propio sin tomar en cuenta al Ejército.

RECONOCIMIENTO

Entre las críticas también hay reconocimientos para el presidente AMLO, como el que se apresuraron a hacer los abogados de la familia del Chapo Guzmán.

      “Tenemos un presidente humano, cristiano, que finalmente no tomó la decisión de hacerle daño a Ovidio. Es una muestra de que este Gobierno de la 4ª transformación realiza cambios estructurales en derechos humanos”.

       Y, obvio, entre los canticos de los niños indoctrinados por el cartel 22, el mismo AMLO se honró al decir que “es muy difícil que acepten los adversarios, pero vamos muy bien, lo de ayer fue un hecho lamentable. pero se me hace una exageración decir que ha fracasado en nuestra estrategia”

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FELIPE SÁNCHEZ JIMÉNEZ
Autor de Escaparate Político desde 1977 consolidada como una de las columnas de mayor permanencia. Dos veces Premio Estatal de Periodismo; Premio México de Periodismo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de México. Socio fundador de la Asociación de Periodistas de Oaxaca. Corresponsal (Oaxaca) de la gran cooperativa de Excélsior hasta su privatización.

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