DISPUTAN PODER JUDICIAL

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Luego de que la familia Gómez Lagunas perdiera el control del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) al ascender Raúl Bolaños Cacho Guzmán a la presidencia y después volvieran a tener influencia al entrar al relevo María Eugenia Villanueva en la presidencia, parece que hoy, nuevamente, el huevo de la serpiente se vuelve a incubar en el llamado Poder Judicial del estado.

       La pugna recrudeció hace dos semanas cuando el presidente del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, Adrián Quiroga Avendaño, de la corriente de los Gómez Lagunas, fue desconocido por la mayoría de los magistrados. Se amparó contra la medida y alega que sigue siendo presidente con todo y que ocho magistrados votaron porque su cargo fuera ocupado por María Elena Villa de Jarquín como encargada del Despacho.

       Esta medida se veía venir luego de que diversas organizaciones de abogados denunciaron serias anomalías de Adrián Quiroga cuyos abusos y favoritismos ponían en duda la legalidad de ese Tribunal Administrativo.

       Aunque este procedimiento debería ser normal en un grupo colegiado que, se entiende, integran devotos de las normas jurídicas, se ha tornado en un desplante político de pronóstico reservado.

       Si el proceso para el relevo de Alfredo Lagunas como presidente del TSJ fue demasiado ríspido, el de hoy por el dominio del Tribunal Administrativo no es de menor dimensión. El grupo de Ericel Gómez se ha trenzado en un escabroso litigio donde mide fuerza política. No hay que olvidar que es diputado local y delegado del partido Morena.

                        CARROÑEROS

       Es tan obsceno el pleito que ya revolotean a su alrededor auténticos carroñeros de la política como el famoso diputado chilango Benjamín Robles “cara sucia” quien a través de su testaferro presidente del congreso local, Cesar Morales Niño, llevó el caso al Poder Legislativo para darle dimensión más tenebrosa.  Me comenta un diputado que nunca había visto un legislador tan reducido de iniciativa propia. Hasta para hablar en las sesiones, dice, pide autorización a su patrono Robles Montoya.         

        En esta disputa hay algo más raro, que la presidenta del TSJ María Eugenia Villanueva, no se atreva a poner en su boca caso tan espinoso luego de que, en otro poder, el Legislativo, discuten presunta “violación de la autonomía” del Poder judicial. Bien haría la señora Villanueva aclarar sobre el tema porque, finalmente, el Superior y el Administrativo son parte del mismo ente llamado Poder Judicial ¿o no?

       Resulta que el diputado testaferro del “Cara Sucia”, pidió. desde lo que antes llamaban “la más alta tribuna”, un punto de acuerdo para que pidan el cese del consejero jurídico del poder Ejecutivo, Octavio Tinajero Zenil, porque, supuestamente, ordenó que policías armados se apersonaran en el edificio del Tribunal administrativo. Con este hecho, supuestamente violaron la autonomía del Poder Judicial.

       En el punto de acuerdo es iniciativa del mismo Morales Niño y dada su rusticidad tal propuesta causó risa y más cuando dijo que “si los magistrados del Tribunal administrativo no se ponen de acuerdo que sea el legislativo el que restaure el orden institucional” (zas).  

       Vaya, ocurrencia del “cara sucia” a través de su mozo de estoques. Lo compasivo de los “puntos de acuerdo” en cualquier Congreso es que son como las llamadas a misa. Estoy seguro que este punto de acuerdo terminará en la basura. 

       El argumento de la supuesta “violación de la autonomía” del poder judicial, lo basa el diputado de marras en que el despuesto magistrado presidente, Quiroga Avendaño, denuncia que “al momento de notificarle un oficio de carácter administrativo, el notificador llegó con elementos de la policía estatal, armados, sin ninguna orden superior, ni comunicación oficial que le notificara de la incursión de los elementos policiacos al recinto del Tribunal…”.

       Hagan sus apuestas ¿En manos de quien quedará el control del Poder Judicial de Oaxaca?

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