FRACTURAS EN MORENA

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Sentados en una auténtica cena de negros, los más influyentes políticos del Morena en Oaxaca, han contribuido bastante al deterioro de su partido.

       Fragmentados en, cuando menos, cuatro grupos irreconciliables, forman parte de dos corrientes a nivel nacional: los que siguen a la actual dirigente nacional Yeidckol Polevnsky (antes Citlali Ibañez), y los que atienden las consignas de Bertha Luján que preside el Consejo Nacional.

        Entre los adeptos a esta última está el senador Salomón Jara. Junto con la señora Luján están trenzados en este momento contra Yeidckol. Están decididos a atajar la convocatoria para llamar a un Congreso Nacional Extraordinario para el próximo día 26 en el que buscarían debatir, entre otros temas, la continuidad de la directiva nacional que preside Yeidckol.

       Salomón Jara, como cabeza de la corriente morenista que en Oaxaca se resiste a dejar prácticas corruptas en la política, se ha declarado enemigo acérrimo de Yeidckol por haberse atrevido a descubrir públicamente el manejo desaseado del presupuesto del Congreso de Oaxaca. Tampoco ve bien sus ansias de ser candidato a gobernador.

    Hasta el momento, los jaristas llevan las de perder. Solo once estados respaldan la propuesta de Luján (Aguascalientes, Guanajuato, Hidalgo, Nayarit, Sonora, Campeche, Colima, Puebla, Michoacán, Tamaulipas y Veracruz), mientras 12 consejos estatales la rechazaron o no se alcanzó el quórum para sesionar (Baja California, Baja California Sur, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, estado de México, Guerrero, Morelos, Oaxaca, San Luis Potosí, Tabasco y Zacatecas).

Resta por debatirse la convocatoria en los consejos de la Ciudad de México, Nuevo León, Yucatán y Querétaro. Los cinco estados restantes (Tlaxcala, Durango, Sinaloa, Jalisco y Quintana Roo) no cuentan con estructura del partido para realizar sus consejos locales, esto de acuerdo con información del Consejo Nacional.

Al cubrirse el requisito estatutario, en las filas morenistas ya prevén un nuevo episodio de disputa interna entre la dirigencia nacional encabezada por Yeidckol Polevnsky, y el Consejo Nacional presidido por Bertha Luján.

Para tener validez la sesión, deberá ser convocada por escrito (por) la mayoría de los integrantes del Consejo Nacional, el Comité Ejecutivo Nacional o la tercera parte de los consejos estatales, indica el artículo 34 de los estatutos del partido.

El pasado 30 de noviembre, el Consejo Nacional avaló, con voto a mano alzada, convocar al Congreso Extraordinario, pero la dirigencia encabezada por Polevnsky cuestionó la legalidad de los resolutivos al no hacerse público el nombre de los consejeros que participaron y señaló una posible participación de personas ajenas al Consejo.

Luján afirmó que con 137 consejeros nacionales se obtuvo el quórum legal, mientras Polevnsky adujo que no es la mayoría de los integrantes del órgano, conformado por 300.

Ante el Instituto Nacional Electoral, Morena reporta 200 consejeros nacionales, pero entre ellos aún aparecen nombres de quienes solicitaron licencia a su militancia, como el presidente Andrés Manuel López Obrador, y funcionarios del gobierno federal, que también han dejado de acudir a actividades partidistas desde que asumieron su encargo público.

En medio de la polémica, el Consejo Nacional acudió a otra de las opciones que establecen los estatutos, en busca de que la convocatoria al Congreso sea aprobada por al menos una tercera parte de los consejos estatales.

CONSECUENCIAS

  Las diferencias internas provocan una crisis más en el Morena y, a decir de la misma dirigente nacional, todo se debe a las practicas corruptas que muchos militantes de este partido se niegan a dejar.

     Por lo pronto, la secretaria general del Morena en funciones de presidenta,  adelantó que no convocará a sesión del Congreso Nacional para el 26 de enero con el fin de que se someta a votación su permanencia en el cargo, como propuso la titular del Consejo Nacional, Bertha Elena Luján. La dirigente argumentó que tal convocatoria es ilegal y acusó motivos económicos detrás de ese planteamiento.

“Lo que pasa es que están muy interesados en el dinero del partido. Salen a decir que no tengo facultades y sí tengo facultades para renunciar (a 75 por ciento de las prerrogativas para Morena). La única que se queja es Bertha Luján, cuando ella tendría que ser la primera en apoyar la postura del Presidente de la República; ¿por qué no quiere que renunciemos al dinero, para que lo use el Presidente de la República?, ¿cuál es el interés? Parece que el interés es el dinero, y es muy penoso”.

    Estos choques traen consecuencias como la disminución real de empadronados. Al final del 2019 Morena acreditó ante la autoridad electoral sólo 307 mil afiliados, el 10 por ciento de los que presumía.

 

 

 

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FELIPE SÁNCHEZ JIMÉNEZ
Autor de Escaparate Político desde 1977 consolidada como una de las columnas de mayor permanencia. Dos veces Premio Estatal de Periodismo; Premio México de Periodismo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de México. Socio fundador de la Asociación de Periodistas de Oaxaca. Corresponsal (Oaxaca) de la gran cooperativa de Excélsior hasta su privatización.

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