JARA, UNA MÁS

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Dicen que un político sin suerte no es buen político. Por eso es primordial que nuestros políticos aldeanos cultiven un poquito su signo. Sobre la estrella de un político habló el presidente AMLO en su discurso del Informe:

       “Confieso -dijo- que hemos contado con suerte. Maquiavelo decía que la política es virtud, fortuna, suerte”. Se refería a que en su nuevo gobierno “han soplado buenos vientos”.

       Ni hablar, es un político con suerte y, obvio, con probidad que es lo que falta a algunos de los políticos oaxaqueños de la 4T.

      Es el caso del Senador Salomón Jara que estando muy cerca de López Obrador no cultiva suerte ni virtud. Menos los valores en el seno familiar. Ayer, uno de sus hijos se vio envuelto en un escándalo judicial que alcanzó revuelo en “las benditas” redes sociales. Esto habla de que este Senador podría tener el afecto presidencial. Tiene también la suerte (esa gran fortuna que significa no tener consecuencias por su comportamiento como Secretario de Agricultura del gran saqueador Gabino Cue), pero le falta la virtud.

       Alguno de sus asesores debería indicarle el buen camino. Decirle que para alguien que aspira a ser gobernador en tiempos de la 4T, los valores en el seno familiar son la virtud que pueden llevarlo al triunfo. Que debe tener un mínimo de apego al discurso de su mecenas AMLO quien sostiene que este gobierno “es diferente, que ha llegado el fin de la corrupción, el dispendio y los abusos desde el poder”.

       Un político perredista que bien conoce la trayectoria de Salomón me dice que este selló su destino desde que López Obrador lo puso en la Sedafpa. Alli se “quemó” por las malas cuentas que entregó el Gabinato, pero hay algo peor: no hace por cambiar su suerte

MUNICIPALES, BAJO SOSPECHA

        No hay día en que no ocurran asaltos armados cerca de los bancos o casi dentro de estas instituciones. Lo raro es que van sobre cuentahabientes bien identificados como portadores de sumas millonarias y a la hora del atraco nunca aparece un policía municipal por la zona.

       Viejos policías me comentan que, en este tipo de atracos, relativamente nuevos en la capital, hay sospechas:

       Primero, que los ladrones pudieran estar confabulados con personal del banco y más cuando sabemos que para retirar sumas fuertes de dinero, hay que avisar al banco con varias horas de anticipación.

       Segundo, que los policías municipales, responsables de patrullar permanentemente zonas neurálgicas como bancos y centros comerciales, deben explicar su sospechosa ausencia cada que hay un atraco.

       Ahora que el gobierno federal anuncia que harán purga de policías “municipio por municipio”, seguramente López Obrador encontrará que el presidente municipal Oswaldo García Jarquín, del Morena, es otro de los que llegaron al poder gracias al “efecto Peje” pero incumplen con su deber y se entrega al ocio y no acata los lineamientos de austeridad.

       El gobierno federal lanzó el lunes pasado una nueva estrategia de depuración policiaca, que será realizada municipio por municipio con base en el nivel de filtración criminal que sea detectada en cada corporación. La intención es que los policías que reprueben los exámenes de control y confianza sean sustituidos por personal de la Marina y el Ejército. Mientras los agentes que sí cumplan los requisitos serán “recapacitados” hasta llevarlos a un nivel de profesionalización adecuado para poder brindar el servicio de seguridad.

       La Policía Municipal de Oswaldo García, además de ineficiente está muy reducida. Lo que llaman “estado de fuerza” apenas es de 1,300 uniformados, pero una buena parte de ellos se dedican a cuidar las puertas del presidente y varios funcionarios mientras que otros acatan, por lo visto, otras instrucciones.

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