El régimen político de la Cuarta Transformación VI

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Los mexicanos somos una constante lucha por la libertad política, somos los únicos que debemos decidir sobre el futuro de nuestra Nación, nadie más, en este sentido, los mexicanos somos arquitectos e ingenieros de la obra nacional, somos constructores permanentes de un mundo mejor para cada mexicano.

En este proceso de construcción de México, somos un país de planes, nacimos como producto de un plan, el Plan de Iguala, nos reafirmamos con el Plan de Ayutla, nos reivindicamos con el Plan de San Luis, nos reencontramos con la Declaración de la Selva Lacandona con el “Hoy Decimos Basta”.

Los distintos planes han expresado lo que le falta a México para lograr la felicidad de su pueblo. México, es un producto inacabado, en muchas etapas de nuestra historia se ha pretendido que la forma y contenido de la Nación se formulado en definitiva, nada más lejos que esto, la Nación mexicana es un proceso de construcción, nadie, más que el pueblo, es el constructor de esa sociedad en que se modere la opulencia de los pocos con la miseria de los muchos.

El Plan de Iguala nos declara una Nación de americanos y europeos, de blancos, criollos, mestizos, de negros e indígenas, nacemos como pluralidad, por eso en el artículo primero de nuestra Constitución debe rezar que somos una Nación y un Estado de las nacionalidades. El Plan definitivo de la Nación se hará cuando seamos libres, igualitarios, fraternos y soberanos.

Así como el hombre es perfectible, de igual manera las naciones, México no puede ser la excepción, somos perfectibles. La perfección de su sociedad y de su Estado es la ruta del nuevo plan de México.

Ningún plan es posible sino tiene sustrato, soporte, estructura, cemento, identidad, espíritu, mística, incluso mito. El sustento de México son sus pueblos originarios, México es México por esta base. El México profundo se manifiesta en cada ámbito de nuestro vivir y existencia, que suma, se multiplica con el pensamiento universal, con otras culturas, la española, la asiática. México es maravillosamente universal porque tiene esa base, ese sustento, esa raíz. Las naciones mexica, tolteca, maya, mixteca y zapoteca, nos perviven, porque son culturas del universo, tienen y tuvieron significado que nació del cosmos. No sólo fueron producto de sus hombres y mujeres sino que también de los Dioses del universo. El esplendor de Monte Albán, por ejemplo, duró mil años, la mitad de nuestra era.

Quien se atreva  sernos  homogéneos, pone la carreta delante de los bueyes, es un inconsciente, es un traidor a lo que somos, por eso, el proyecto de hacernos sólo una cultura del dinero, del intercambio, es un traidor a lo que somos, por eso el neoliberalismo y los neoliberales actuaron a espaldas del pueblo. México es diverso, es plurinacional, compuesto por 68 naciones originarias, el pueblo negro, los descendientes de las naciones europeas, asiáticas y demás continentes. Somos una cultura que se abreva también de lo universal. Por eso nos definimos por el federalismo, por la sociedad de sociedades, por el municipalismo, no tardaremos de definirnos comunitarios. En el Plan de Iguala se reconoce esta pluralidad.

Somos profundamente patriotas porque hemos sido un pueblo agredido, mutilado su territorio, nos quisieron imponer un monarca europeo negando nuestra esencia republicana. El amor a la patria nos distingue, nuestro nacionalismo es defensivo, es al interior. Los presidentes patriotas y nacionalistas están y estarán en el altar de la patria: “un soldado en cada hijo te dio” reza el himno nacional.

Los mexicanos no somos individualistas, por el contrario, somos colectivistas, solidarios, compartidos y nobles, así nos hizo la historia, Nos indigna la injusticia, sobre toda aquella que nace del abuso, de la intolerancia, del gandaya, nuestros héroes serán siempre los hombres justos, los que se quitan el pan de la boca para darlo al necesitado, el alma de “chucho el roto” nos invade. Por eso reprobamos al injusto, al abusivo, al corrupto.

Nos importa al que “es ley con nosotros,” el valedor, el chido, el carnal, el cuate, México es así y así queremos ver a nuestros gobernantes. Lázaro Cárdenas es reconocido porque comía en cuclillas con los indígenas y por su manera de agarrar el taco, con esto fue pueblo.

No hay nadie más antimexicano, que el catrín, el perfumado, el apretado, el ojete, el abusivo, el pretensioso, el fifí pues.

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