Obradorismo y populismo II

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En la Ciencia Política se acepta la interpretación de un hecho incontrovertible: la división entre gobernantes y gobernados. Los primeros son un grupo reducido, conocido como elite (grupo reducido que manda), los segundos como masa.

El asunto del gobierno siempre será problema de unos cuantos. Que esta elite tenga legitimidad en la religión, en la naturaleza, en la costumbre- tradición, en las leyes, eso no cambia la naturaleza elitista del gobierno. En este sentido, el populismo busca romper contra esta naturaleza elitista y vincular al gobierno con la presencia del pueblo. El populismo busca romper la práctica elitista de gobierno.

El populismo, será entonces, un estilo de gobierno anti-élite y una constante apelación al pueblo. El discurso de la “mafia del poder” del Presidente Andrés Manuel López Obrador va en el sentido de en contra del elitismo gobernante y de sus estructuras del poder. El populismo es una reacción de esta política de siempre, el dominio de unos cuantos hacia los muchos.

Por otro lado, la fe en el ser humano, en su capacidad para transformar y transformarse es la tónica del populismo. Cree, junto con Rousseau, en la perfeccionalidad del ser humano, el hombre es el único animal perfectible es la tesis. El esfuerzo humano es la clave para lograr la felicidad,  objetivo fundamental del populismo.

La confianza en el pueblo hace concebir al populista la posibilidad de gobernar sin recurrir al uso de la fuerza y a la represión, para el populista reprimir al pueblo es un contrasentido, puesto que el pueblo siempre tendrá la razón. El núcleo de un futuro feliz es, necesariamente, el pueblo participante.

Asimismo, La representación de ese pueblo son los líderes carismáticos que hablan y actúan en su nombre, el pueblo siempre hablará a través del líder carismático quien, en verdad, se creerá como el más fiel expresión de los deseos de ese pueblo. La existencia del líder carismático le es inherente al populismo, sin un líder de esta naturaleza, no se puede hablar de populismo. La fuerza del liderazgo carismático crea la ilusión de un régimen providencial, la existencia del que todo lo puede. En este sentido, el Presidente Andrés Manuel López Obrador encaja perfectamente en esta descripción.

El populismo es una combinación de la existencia de una gran masa empobrecida y un líder que asume la lucha de esta masa como proyecto personal. Pobreza, ignorancia, falta de esperanza, son las condiciones de la masa que hace surgir en su seno al líder carismático. Al llegar al poder no se asume como jefe de gobierno sino como jefe de la masa. Siempre pretende romper con los esquemas tradicionales de gobierno. Innova, ensaya, propone, nuevos esquemas de gobierno que se relacionan con la masa.

En el caso del gobierno de la Cuarta Transformación los ejemplos son variados: la austeridad, la entrega directa de recursos a las personas, la lucha en contra de la corrupción, la construcción de grandes obras, la asignación de recursos de manera directa a los ayuntamientos más pobres,  becas y estímulos a estudiantes de escasos recursos, todo lo que pueda apoyar a la masa será motivo de atención del gobierno populista.

En sí mismo, el populismo es una expresión de resistencia del capitalismo neoliberal hacia un capitalismo de rostro humano. El populismo siempre se circunscribirá en el ámbito del capitalismo. Su mal, de acuerdo a los poderosos, su excesiva preferencia hacia los pobres, al fin al cabo, según los ricos, es un desperdicio de recursos puesto que alivian la existencia del miserable de manera transitoria. Para algunos, el populismo no busca transformar de manera radical la desigualdad sino solo administrarla para provecho propio, para fines de poder de dominación, no para la salvación de la masa.

La manera de alcanzar el bienestar transitorio de la masa es mediante una reformulación de la política, ésta será entendida como la más noble de la actividad humana, muy lejos del realismo maquiaveliano. La política implicará servicio, rectitud, honradez, siempre al servicio del pueblo. La política significará siempre anteponer los intereses del pueblo sobre los particulares. Insistimos, la política será entendida bajo la ética de la convicción sobre la ética de la responsabilidad. Es en este campo en donde los críticos del Presidente Andrés Manuel López Obrador ponen el énfasis en la ética de la responsabilidad muy por encima de la ética de la convicción. La primera se sujeta a las leyes la segunda a la voluntad, de aquí la problemática.

Desde luego, el populismo no está como el estilo de gobierno de la Cuarta Transformación, no es buscado ni deseado, sin embargo, el estilo ahí está. Las condiciones del país, el momento de su historia así lo permite, el momento mexicano es tierra fértil para este estilo de gobierno, además su líder lo confirma, lo redondea, le gusta, se siente como pez en el agua, le es inherente el estilo populista, las condiciones se dieron.

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