Raymundo Ibáñez del Castillo
Más allá de protagonismos, de los dimes y diretes, de las acusaciones y de las rivalidades personales o partidarias, que son insignificantes frente a una elección presidencial y a todo cuanto merecen y esperan los millones de mexicanos del Tercer y Ultimo Debate, de quienes aspiran a la Presidencia de la República, que se escenificará la noche de este domingo 19 de mayo, en punto de las 20 horas (8 de la noche). Cada uno de los tres aspirantes a la Presidencia de la República, tanto la Otomí hidalguense, Xochitl Gálvez Ruiz; la de origen y raza judaica, la marioneta del titiritero mayor, Claudia Sheibaum Pardo y; el que sirve a intereses que están muy a la vista y que, increíblemente, llegó hasta aquí, Jorge Álvarez Máinez tendrán la oportunidad histórica, de mostrar, una vez más, las propuestas de gobierno ante los mexicanos.
El Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) de la alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México, será el mudo testigo de todo cuanto ahí ocurra, entre sus muros, antes, durante y después del tercer y último debate presidencial, mientras los mexicanos, interesados en lo que ahí ocurra, se diga o se deje de decir, lo seguirán a través de las transmisiones de la televisión abierta y las diferentes plataformas digitales que llevarán hasta nosotros, paso a paso, este acontecimiento político electoral.
Serán cada uno de los tres candidatos; dos mujeres y un varón, los que le den la trascendencia u opacidad al debate, con todo y los candados, las trampas y todo cuanto ha implementado el Instituto Nacional electoral (INE) en esta tercera ocasión, al igual que los otros dos anteriores, sirviendo fielmente a la consigna dada desde Palacio Nacional, a la que, algunos de los consejeros, no todos, sirven dócilmente en contra de los intereses de los mexicanos que son: la Libertad, la Democracia y la Justicia. Más allá de las frivolidades, del protagonismo vil y de la espectacularidad de los participantes y hasta el morbo, que en un momento dado despierta entre los espectadores, un debate de candidatos a la Presidencia de la República, deben tratarse los grandes temas nacionales, con seriedad, responsabilidad y profundidad; con todo y la limitación del tiempo, porque unos cuantos minutos, son insuficientes y no bastan para hablar de uno solo de los múltiples problemas del país.
Los candidatos a gobernar o desgobernar a este país, están obligados, moral y patrióticamente, a responder a todas y cada una de las expectativas de los mexicanos y que van desde la falta de seguridad, que es una prioridad, incluso tan de vital importancia, que se antepone a otras necesidades, porque como bien dice y se pregunta nuestra gente: de qué sirve tener para comer, salud, educación, empleo, dinero para enfrentar lo más apremiante, si en cualquier momento, te despojan de todo o te privan de la vida, te matan. De ese tamaño están las cosas; de esa magnitud el problema de la inseguridad, porque las células criminales del narcotráfico y de la delincuencia organizada, se han apoderado del país y han atado de manos a las fuerzas armadas, porque el comandante supremo, que es el presidente, está metido hasta el fango. Vamos, la problemática de los mexicanos, es tan compleja, que ni siquiera hay tiempo para resumirla y esta oportunidad, deberían de aprovecharla al máximo los aspirantes a la responsabilidad más grande y más importante el país, como es la de dirigir un país como México, para semblantear, por lo menos, soluciones a los grandes y graves problemas nacionales.
Ojalá y que aprovechen esta gran oportunidad del tercer y último debate de candidatos a la presidencia, con una mejor actitud y desempeño, para convencer aún más, en el caso de la que ha incrementado las preferencias electorales o para decepcionar más al electorado mexicano, conformado por 98 millones 300 mil electores, de que con todo y la elección de Estado a su favor, que da clara muestra de nerviosismo y desesperación, ante una inminente derrota electoral.
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