Raymundo Ibáñez del Castillo.
Para nuestra nación y los más de 131.1 millones de mexicanos, este domingo 2 de junio, es de vital importancia y de suma trascendencia, porque los casi 100 millones de ciudadanos electores, que acudiremos a las urnas de la 170 mil 858 casillas que deberían instalarse en todo el país y en el extranjero, para el desarrollo de la jornada cívica, patriótica y electoral 2024, decidiremos, mediante nuestro voto directo y secreto, el destino de México.
Los mexicanos, que amamos con profundo respeto y nacionalismo a nuestra querida Patria, tenemos que hacer de este domingo 2 de junio, un verdadero día de fiesta cívica, para que todos acudamos a la casilla básica, contigua o especial que nos corresponda, para votar por México y para México.
Hoy, los mexicanos, que desde que nacimos y a través de las diferentes etapas de nuestra vida, hemos aprendido a amar a nuestra Patria, por la Libertad, la Democracia, la Justicia y todo cuanto hemos disfrutado, tenemos el deber ineludible de acudir a las urnas electorales, para vencer, con nuestra férrea voluntad, a cualquier extraño enemigo que pretenda arrebatarnos lo que tanto hemos amado y conservado.
Los casi 100 millones de mexicanos, que con credencial de elector en mano, tenemos la gran oportunidad histórica e irrepetible, de cumplir este domingo, con nuestra responsabilidad cívica, y a la vez, de ejercer un derecho constitucional de elegir a nuestros gobernantes, sin que nadie, en lo absoluto, influya en nuestra voluntad.
Los mexicanos, la raza de bronce como nos identificamos y nos reconocen a nivel mundial, herederos de la sangre de Cuauhtémoc, el último emperador Azteca, tenemos la dignidad y el Patriotismo suficientes, para hacer valer nuestra voluntad por la vía pacífica, en las urnas, sin que influya más interés que el destino inmediato y futuro de nuestra querida patria que es México.
Hoy por hoy, nuestra conciencia de mexicanos, que sigue siendo el juez inexorable de nuestros actos, con profundo espíritu nacionalista, debe prevalecer por cualquier interés bastardo y extraño a los millones de mexicanos que conformamos esta gran nación; que amamos profundamente a México y que queremos para nuestro país, el mejor de los destinos, para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, puedan vivir en Paz, en Armonía, con Seguridad, con Independencia y con Justicia.
Hoy como ayer, en la Independencia de México y en la auténtica Revolución Mexicana, tenemos la oportunidad de redefinir el destino de nuestro país, no tan solo para los próximos 6 años, sino el de las décadas venideras, e incluso, el de los próximos siglos y tal vez milenios, porque no están en juego solamente los más de 20 mil cargos de elección popular, sino el destino inmediato y a futuro de millones de mexicanos, que de nuestra decisión y voluntad, dependerá el México de hoy, Mañana y Siempre.
Hoy, más que nunca, los mexicanos debemos de tener presente el glorioso e insustituible Himno Nacional Mexicano que en una de sus estrofas, que cuántas veces lo entonamos, nos hace vibrar de emoción y de Patriotismo: Más si osare un extraño enemigo, profanar con sus plantas tu suelo ¡piensa oh Patria querida! que el cielo, un soldado en cada hijo te dio.
Por México y para México, vayamos todos juntos, como mexicanos, a votar, a decidir por la vía pacífica y democrática, el destino de nuestro país y que la violencia desatada a lo largo y ancho del territorio nacional, por quienes ilegítimamente y con impunidad, se han apoderado del país y que ha llegado, incluso, a manchar de sangre este proceso electoral, no influya en nuestra responsabilidad cívica y patriótica.
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