PESADILLA

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SI ESTE columnista ha sufrido cuatro atracos contra su patrimonio y si las denuncias penales presentadas en tiempo y forma sirvieron pªmaldita la cosa, esto no es otra cosa que actos evidentes de intimidación contra mi labor periodística además de que confirma la absoluta negación de la justicia en Oaxaca. El llamado DESprocurador, es una nulidad.

ASI SE LO hice saber a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y entregué las pruebas de la negación de justicia al comisionado para la atención de agravios contra periodistas.

UNA AUTÉNTICA pesadilla viví al denunciar este último atraco, y no es tanto el hurto sufrido sino el procedimiento de denuncia, tedioso, burocrático, irascible y ¡ABSOLUTAMENTE INUTIL!

PODER DE BAJO OCTANAJE

Primero, la denuncia. Acudir a las oficinas del ministerio público y conocer a ese malandrín y perezoso funcionario, te decepciona. Empieza: Al MP de la Cruz Roja sólo se acude a perder el tiempo, decenas esperando a que el poltrón agente llene su ego haciendo esperar a tantas personas. Cansado fui a otra agencia. La respuesta fue “aquí ya no podremos atenderlo”. Me fui a las oficinas del MP del Centro Histórico. Para encontrarla hay que hacerle al adivino. Ni un aviso de que allí está la oficina en la que se supone podría hallar justicia.

AL LLEGAR allí se respira lo putrefacto de la procuración de justicia.

PRIMERO, el despotismo de la señora LUZ ANTONIA RUIZ CANSECO, una burócrata ensoberbecida con el poder del escritorio. Burócrata empedernida, pues. Luego de esperar casi 3 horas a que levante la denuncia, me niega una copia, aunque le ruegue. Después de rechazar a otro denunciante –le dice que busque otra agencia del MP porque allí tiene MUCHO TRABAJO– me ordena anotar el número de averiguación y me corre.

La copia la exige otro ente burocrático no menos insolente; la PFP. –Es necesaria una copia para que tomen nota del reporte del robo del vehículo– me dice un agente. Parece que su plan es dar tiempo a los ladrones para sacar el vehículo de la zona del robo.

ALLÍ padecí el calvario de los dueños de los carros que se roban, unos 100 vehículos hurtados en 8 meses. La PFP , está cerrada, oscura, se asoma un agente después de media hora de tocarle, somnoliento y sin encender siquiera la luz, se asoma a través de una ventana, pide la copia de mi denuncia. Intento darle el número de la denuncia recibido por el MP. Con el despotismo que viste el uniforme, ni siquiera me oye. Ya es muy tarde y no está el responsable de levantar el reporte, porque la justicia ya está DUERMIENDO. La complicidad no puede ser más evidente.

EL CALVARIO sigue. De vuelta con el MP, éste, ya no está, guardó sus archivos y ya nadie me puede ayudar. El MP en turno me dice que regrese hasta el martes (apenas es domingo) que LUZ ANTONIA me negó la copia porque seguramente no le di “para su refresco”, pobre ¿Qué no le pagarán por su trabajo?

DE MÁS BAJO OCTANAJE

MIENTRAS don EVENCIO NICOLAS Martínez, anda preocupado cuidando a sus porros en la UABJO o viendo qué parte de las escobas, la papelería y hasta el jabón y desinfectantes que compran con presupuesto de la Procuraduría , sean llevados a su casa puntualmente, la dependencia a su cargo se ve como una auténtica jaula donde retozan los ratones.

En la procuraduría, después de buscar y esperar a los “jefes” TODO EL DÍA para exponer mi queja, logro hasta la noche del lunes –ya pasaron 2 días desde que robaron mi vehículo– me dan la miserable copia con la que LE CONSTE a la PFP que ya reporté el hurto. Había de esperar al día siguiente para AMPLIAR mi declaración. Voy nuevamente a la acéfala “procuraduría” de justicia. Otra poderosa del escritorio sin levantar la cabeza me dice: Qué quiere. Una secretaria del MP, FABIOLA FRANCO PÉREZ, me dice que tiene MUCHO TRABAJO, que regrese ¡a los 8 días! Nuevamente hay que buscar a los “jefes”, desvían el trabajo hacia otra mesa. “A ver si allí le hacen caso porque lo que es FABIOLA ni las órdenes de sus superiores acata”.

NO BUSCAN

PRESENTÉ la denuncia pero nadie buscó mi carro. Un compañero reportero de Radio anuncia a las 8 de la mañana que una camioneta, parecida a la mía, está abandonada en Santa Lucía, cerca del Panteón municipal.

LLAMO AL 066, se sorprenden que alguien les avise de una posible recuperación de auto robado. Ni siquiera porque les doy todos los datos y el lugar. Me remite a tránsito estatal. “Llame allí, aquí no damos seguimiento a esas cosas” es la respuesta del telefonista.

Le llamo al agente de turno. Me dice “voy a enviar a los agentes”. Pasa todo el día y el compinche del “Pan Bimba” me dice que no sabe nada de la denuncia, “necesito más datos”, me insiste. ¿Más? Pareciera que Santa Lucía es del tamaño del Distrito Federal. Llamo al compañero reportero, me dan la ubicación exacta y voy yo mismo. Allí hay otros compañeros reporteros que me dicen “nuestro público ya encontró su camioneta, no se preocupe”. Informo a los policías que, finalmente, van por la unidad.

–¿No la buscaron? ¿Cómo es posible que haya estado aquí sin que se enteraran? ¿Para qué entonces tantos avisos; a la PFP ; a tránsito municipal, a tránsito estatal?– Les pregunté.

–Sí la buscamos, pero esta calle está MUY ESCONDIDA– fue la respuesta.

EL CIUDADANO NO VALE NADA

Desde que la unidad la encontró el público radioescucha pasaron 20 DÍAS para recuperarla.

–Tiene que pedir la devolución de su unidad– me dicen en la mesa de robo de vehículos. Nuevamente hay que acudir con FABIOLA FRANCO PÉREZ.

–¿Huy qué cree? Hay cambios en la Procuraduría , así que estamos en el papeleo de entrega-recepción, tengo MUCHO TRABAJO, véngase en dos días– Me dice con sorna la burócrata de la “justicia”. Dos días después, me dice irónica, –véngase en 8 días– ejerciendo su poder barato.

Después de ese lapso, escucho otra vez: –Regrese en ocho días–. Reclamo mis derechos, me hace esperar dos horas y finalmente, redacta la solicitud de devolución de mi unidad. Le tomó 4 MINUTOS hacerla. Me dice que hasta el 16 de septiembre, continuará los trámites subsecuentes. Que hay mucho trabajo. Salgo echando rayos. ¿Para esto pagamos tantos malditos impuestos? Me pregunté mil veces.

GULA VERSUS TRABAJO

HABLÉ CON la coordinadora de robo de vehículos, recién nombrada. Se moviliza, SUPLICA a los burócratas reacios que hagan su trabajo, avanza pero oh sorpresa, otra vez se atora la recuperación de mi unidad. ¿El culpable? Un regordete, se dice ¡Fiscal de Combate a la Delincuencia Organizada ! Un tal Manuel Segundo de la Fuente , apenas y puede caminar con una panza que no he visto en ninguna mujer embarazada. ¿Y cómo no va a ser? Apenas y camina 8 metros al día; de su camionetota oficial con chofer –que por supuesto pagamos todos con nuestros impuestos– a su oficina, peor aún, si se levanta tan tarde, llega a su oficina ¡A las 11de la mañana! Se acomoda en su mullido sillón, se hace como el “tío lolo” 10 minutos y sale supuestamente a una reunión de trabajo. Pero OH sorpresa, compañeros reporteros lo vieron en un restaurante de Plaza del Valle devorándose unas papas fritas y hartándose de comida chatarra. Su gula, no lo deja ni trabajar. Total, el procurador ni enterado de lo que hace su pseudo fiscal.

En las oficinas de la procuraduría, me acompaña el apoderado legal de la aseguradora, cuando ya sólo faltaba la firma del fiscal me dice –Si tienes otras cosas ve a hacerlas. Este fiscal, cuando se trata de firmas, goza haciéndote esperar. –A mí me ha hecho esperar más de dos días. Una vez le reclamé, no le importó. Era jueves, me firmó la entrega de una unidad ¡Hasta sábado! Ese último día, tras llamarme a su cubículo, me hizo perder mucho tiempo antes de buscar la liberación y al fin firmarla ¡Sin siquiera leerla!

A esta pesadilla, se suman el asalto a una colaboradora de este columnista, afuera de un banco a las 9 de la mañana. En cuyo caso, la policía ni siquiera pidió el video para identificar al asaltante; un par de motocicletas también; todo denunciado inútilmente. ¿Lo recuperado? Mi vehículo y gracias a la labor de colegas periodistas, no a la policía. ¿Ahora comprende estimado lector por qué casi nadie denuncia ante el MP?

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Autor de Escaparate Político desde 1977 consolidada como una de las columnas de mayor permanencia. Dos veces Premio Estatal de Periodismo; Premio México de Periodismo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de México. Socio fundador de la Asociación de Periodistas de Oaxaca. Corresponsal (Oaxaca) de la gran cooperativa de Excélsior hasta su privatización.

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