Si la ‘paz social’ no llega ni a la calle del gobernador, ¿qué nos espera al resto de los oaxaqueños? Las balas en su propia colonia confirman que la realidad es el peor enemigo del jarismo.
Si la ‘paz social’ no llega ni a la calle del gobernador, ¿qué nos espera al resto de los oaxaqueños? Las balas en su propia colonia confirman que la realidad es el peor enemigo del jarismo.