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    EL SALTO DEL CHAPULÍN
    CON TODO y que digan que con la creación de la auditoría superior del Estado los presidentes municipales han tenido que recortarse las uñas para manejar con pulcritud los recursos públicos, la realidad es que muchos ediles siguen apegados a la deshonestidad. Les voy a comentar el caso del presidente municipal de Salina Cruz, HÉCTOR BECERRIL.
    ESTE edil enfrenta en estos momentos plantones y protestas enfrente de su oficina por parte de un grupo de pescadores ribereños que encabezados por Adàn Barrera Hernández, lo acusan de estarse “jineteando” siete millones de pesos que PEMEX le entregó desde hace tres meses para que apoyara los proyectos productivos de esos pescadores que han visto mermar la captura de mariscos debido a la contaminación que originan los deshechos de PEMEX.
    DADO que la corrupción de BECERRIL es evidente, le exigen que también ahora pague los intereses de esos 7 millones de pesos, esta no es la única evidencia de corrupción que le exhiben al edil salinacrucense. Desde el año pasado maestros, alumnos y padres de familia de la secundaria número 18, de ese puerto, se quejan de que el presidente municipal recibió dinero para reparar el drenaje de esa escuela, el dinero desapareció de las arcas municipales y la escuela sigue inundada de aguas negras. A eso se debe la toma del palacio municipal en dos ocasiones pero el edil de marras ni se inmuta.

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