CANDIDATURAS (II)

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Como mal augurio para el futuro político del morenista Oswaldo García Jarquín podemos interpretar la declaración de Jesús Romero. Su compañero de partido que ha decidido atravesársele en sus anhelos reeleccionistas ayer formalizó su decisión de buscar la candidatura por la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez.

Cualquier que sea el desenlace del proyecto político del “mero mero” el simple anuncio de “voy por la candidatura”, rompe el esquema reeleccionista que planeaba el peor presidente municipal que haya padecido Oaxaca de Juárez.

ANTI-REELECCIONISTA

Como lo dije en mi entrega de ayer, la pugna al interior del partido Morena y especialmente entre Salomón y Oswaldo está a todo lo que da. A eso podemos atribuir el adelantado anuncio del actual presidente municipal de ir a la reelección y de la proclama “del mero mero” para descarrilarlo.

Lo cierto es que este último avanza con paso seguro, tanto que su primera arenga es en torno a la no reelección. Dice:

“Quiero decir a la ciudadanía que yo no apruebo la reelección y no hablo del caso del presidente municipal de Oaxaca de Juárez sino en general”.

“No comulgo con la reelección porque nuestro país ha tenido una vocación anti reeleccionista y en el caso particular del municipio de Oaxaca de Juárez, al actual presidente municipal no le asiste ningún derecho para ser reelecto por el solo hecho de que en el Pacto por México se dijo que era un derecho de la ciudadanía”.

“Es -la reelección- una posibilidad de la ciudadanía para determinar si alguien que estaba haciendo bien las cosas podía reelegirse o no, pero para eso se estableció también la obligación de hacer una consulta”.

Eso no lo hizo el presidente municipal a la militancia ni a la ciudadanía. Entonces “la reelección no está legitimada y, por lo mismo no puede inscribirse (Oswaldo) por una reelección porque no hay un respaldo de militantes, menos de la ciudadanía.

“Mal hace quien pretende reelegirse por derecho propio o como aspiración personalísima sin considerar el contexto social o el respaldo ciudadano”.

NO QUIEREN AL MISMO

Voy a ser el candidato dice el ‘mero mero’ y agrega: “(Oswaldo) está en su derecho, pero tendrá que sujetarse a las encuestas con una pregunta muy específica que voy a solicitar al comité nacional de mi partido: ¿Está usted de acuerdo o no que se reelija su presidente municipal? Ya hice tres encuestas y hay una respuesta muy interesante. La ciudadanía no quiere volver a tener el mismo presidente municipal”.

GUERRA SUCIA

El aspirante para relevar al presidente municipal se queja de una competencia ventajosa y guerra sucia en su contra.

“Cuando di a conocer mis aspiraciones -dice- soltaron una campaña de linchamiento social en mi contra. No he sido sujeto de ninguna sanción del Instituto Electoral. Por una petición que hizo el representante del Panal que no es más que el apéndice del PRI en el Consejo General del IEEPCO. Ordenaron retirar mi publicidad como la hay de muchos políticos en todo el estado. Ya respondí que no tengo ningún tipo de responsabilidad, entonces no tengo impedimento legal (para ser candidato) y si el órgano electoral considera sancionarme indebidamente tendré que recurrir a los tribunales”.

HAGAN APUESTAS

El tono bravío entre los que buscan candidaturas habla de la rijosidad que está poniendo al rojo vivo la arena electoral. Lo que hacen y dicen los dos morenistas que aspiran al gobierno municipal, es en tono muy álgido ¿saben por qué? Es que más que una alcaldía lo que parece ya estar en juego es la gubernatura que disputarán en el 2022.

El senador Salomón Jara sabe que en la selección del candidato a la presidencia municipal de la capital, estará en juego su reputación política. Se dice “hombre fuerte” del Lopezobradorismo en Oaxaca, pero está por verse.

En lo que respecta al motejado “lord caguama”, comentan que, si realmente Oswaldo García tiene la bendición del líder nacional del Morena, Mario Delgado, seguramente le permitirán competir. Eso dice, pero los analistas lo descartan porque sería un candidato perdedor dado su lamentable desempeño como alcalde. Intentar su reelección significaría suicidio político, no creo que se atrevan a tanto salvo que estén tramando una más de las negociaciones políticas tan perversas y tan acostumbradas en las cúpulas del poder.

En este rejuego flota la suerte de Salomón. Su primera demostración real de que es -como dice- uno de los consentidos de AMLO, sería que su delfín resultara candidato. Si no es así, sus posibilidades de ligar la candidatura el próximo año, se perderían en la utopía.