EFECTO-SCHERER

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Por Felipe Sánchez

-Escaparate Político

Aunque parezca increíble, me dicen que la salida de Julio Scherer Ibarra de la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal, descompone las estrategias que los grupos de poder ya tenían en sus planes para seguir controlando la Universidad Benito Juárez de Oaxaca. Se mantienen demasiado nerviosos porque sus ultra-asesores de despachos tan afamados como Collado y Asociados, han perdido el hilo directo con Palacio Nacional que era lo que les garantizaba impunidad.

Pero, comentan, eso no inhibe sus intenciones de seguir medrando -y hundiendo- a esta institución cuyo presupuesto ha servido para maquinar multimillonarios fraudes. Aunque el gobierno federal y estatal den señales de querer llevar a la cárcel a las sanguijuelas, los Chapos y el poderoso grupo de políticos insaciables que los blindan, insisten en seguir fortaleciendo sus redes de corrupción.

Al lado de políticos influyentes como el diputado Armando Contreras Castillo, también participan expertos en el manejo de finanzas municipales y del sistema outsourcing. Ya he mencionado aquí que, en la confabulación para seguir saqueando el presupuesto universitario, participan técnicos del despacho Pérez Mora cuyo director era el tesorero municipal de Nochixtlán en aquellos días siniestros de la desaparición de la activista Claudia Uruchurtu. La trama está tan bien elaborada, dicen, que hasta los más experimentados sabuesos de las investigaciones financieras se jalan los pelos.

Lo curioso es que mientras los responsables de las pesquisas se acongojan la voluntad política de dar el golpe final nomás no llega. A eso se debe -por ejemplo- que las huestes de El Chapito  estén preparando para hoy una gran fiesta para gritar el nombre del nuevo Rector ¿Será posible tanta perversidad?

EL SALTO DEL CHAPULÍN

Se ha discutido mucho la sinceridad de la amistad entre políticos, Cuando veo la actitud de algunos como el multipartidista Flavio Sosa Villavicencio y el priista Eviel Pérez Magaña, viene a mi memoria una cita del escritor Martín Luis Guzmán.

En “La Sombra del Caudillo” el autor pone en boca de uno de sus personajes, Axkaná, lo siguiente sobre la relación entre la política y la amistad: “…en el campo de las relaciones políticas, la amistad no figura, no subsiste, puede haber de abajo-arriba, conveniencia, adhesión, fidelidad; y de arriba-abajo protección afectuosa o estimación unitaria. Pero amistad simple, sentimiento afectivo que una de igual a igual, imposible. Esto sólo entre los humildes, entre la tropa política sin nombre. Jefes y guiadores, si ningún interés común los acerca. Son siempre émulos envidiosos, rivales, enemigos en potencia o en acto. Por eso ocurre que al otro día de abrazarse  y acariciarse, los políticos más cercanos se destrozan y se matan. De los amigos más íntimos nacen a menudo en política, los enemigos acérrimos, los más crueles”.

Me lleva a recordar el caso del discutido Flavio Sosa activista de esa izquierda recalcitrante e intolerante que no permite el debate razonado y el libre flujo de ideas. Abjurar de su “gran amigo” Salomón Jara como lo hizo para favorecer a Susana Harp en esta temporada de destapes, pinta su personalidad oportunista. Para este audaz camaleón cabe la saga del Padrino “son negocios, nada personal”.

Pero su audacia que más sorprende es la traición al sindicato magisterial que le permitió encumbrar su industria del chantaje político en el 2006 de donde surgió millonario y temerario. La carta que publicó la sección 22 exhibió la personalidad torcida del motejado “Demonio de Tasmania”. Aunque lo haya negado, el perjurio es un hecho real.

Lo confirma la profesora Magdalena Pérez Álvarez. Dice que se trata del Gremio Nacional de Trabajadores de la Educación, mejor conocido como GNTE y lo encabeza ella. Es una escisión de la Sección 59 y comenzará a disminuir a la Sección 22 del SNTE. Su nombre es: Gremio Nacional de Trabajadores de la Educación, mejor conocido como GNTE. Tiene más de 400 afiliados y los respalda la Confederación Internacional de Trabajadores(CIT), que dirige Hipólito Rojas, ex priista y ahora del partido Morena, aliado de Flavio Sosa Villavicencio. Es uno más de los negocios acumulados por el Demonio de Tasmania.

Otro caso de adhesión oportunista es la de Eviel Pérez Magaña. Pronto olvidó al “inmenso amigo”, protector, mecenas Ulises Ruiz Ortiz quien lo llevó a las más altas del poder político con las siglas del PRI y a punto estuvo de encumbrarlo como gobernador del estado.

En cuanto se concretó la expulsión de URO del partido tricolor Eviel se olvidó de aquella amistad. Siguió disfrutando su posición de presidente estatal del PRI cuando su pundonor lo hubiera enaltecido al decir “me voy con mi amigo”.