EL SALTO DEL CHAPULÍN

0
113

Hay legisladores corruptos, pero resultan más deleznables los peleles, me dice uno de mis informantes. Cita el caso de Arsenio Mejía García quien, aunque es diputado del PES se supedita mansamente al priista Alejandro Avilés a quien llama “jefecito”. Otro diputado abyecto ante Avilés es Mauro Cruz Sánchez, aunque pertenece al Morena.

Obvio, este comportamiento les reditúa privilegios y los hace más influyentes como es el caso de Horacio Sosa que controla férreamente a los que manejan las auditorías en el órgano de control interno y luego llamado órgano superior de fiscalización (osfe). De allí obtenía información de los presidentes municipales que desvían recursos a los que luego llamaba para negociar. Aunque su hermano Flavio Sosa no tiene injerencia influyó en la designación de los principales funcionarios de la secretaría de servicios parlamentarios y la de apoyo legislativo.

La misoginia y violencia política es otro de los abusos evidentes en la 64 legislatura, además de la corrupción. Es evidente lo que sucede contra algunas mujeres diputadas que no pertenecen al círculo de privilegiados. Lo único bueno es que ya llegó a su fin, aunque muchos de esos inmorales fueron reciclados gracias a la reelección.

Compartir
Artículo anteriorCOMENTARIO A TIEMPO: «LOS RÉCORDS HISTÓRICOS DE LA 4ta. TRANSFORMACIÓN (I)»
Artículo siguienteEL ASESINATO DE PAZOS
Autor de Escaparate Político desde 1977 consolidada como una de las columnas de mayor permanencia. Dos veces Premio Estatal de Periodismo; Premio México de Periodismo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de México. Socio fundador de la Asociación de Periodistas de Oaxaca. Corresponsal (Oaxaca) de la gran cooperativa de Excélsior hasta su privatización.