Saber persuadir a las personas

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Por Cipriano Miraflores

En las sociedades a diferencia de las comunidades, las personas andan a la
defensiva, cuesta trabajo, más el político, para entablar alguna conversación.
La gente anda insegura, temerosa, con mucho miedo. Qué podemos hacer
para persuadir a las personas, por ejemplo, en una campaña política.

Para lograr que la gente abandone sus posiciones defensivas, hay que hacer
que parezca que actúa por voluntad propia. Crear una sensación de mutua
cordialidad contribuye a moderar la resistencia de la gente y hace que
quiera ayudar.

Nunca se debe agredir a la gente por sus creencias ni hacerla sentir insegura
de su inteligencia o bondad. Se debe aprender a moderar la obstinación y
liberar la mente de posiciones cerradas y defensivas, con lo que se desata
toda facultad creativa.

Pueden servir las siguientes reglas:
Escuchar de una manera nueva y profunda. En la relación con los demás
escuchar más y hablar menos. Escuchar de un modo más profundo no sólo
resultará más gratificante porque se abre la mente a la de la persona, sino
que también proporcionará invaluables lecciones de psicología humana.

Hacerle ver a la persona que le escuchas manteniendo u contacto visual
relativamente sistemático y asintiendo mientras habla. Al final, cuanto más
hable, más revelará de sus inseguridades y deseos insatisfechos.

La meta es hacer que se marche del encuentro sintiéndose bien consigo
misma. Hacerle sentir la estrella de la función es fundamental además de
hacerle salir lo mejor de su personalidad, con ello se espera su estimación, al
hacerle sentir bien se tendrá margen para sembrar ideas e influir en su
comportamiento.

Contagiar a la gente del estado de ánimo apropiado. Como animales
sociales, somos muy susceptibles al estado de ánimo de los demás. Esto
permite inculcarles sutilmente el ánimo apropiado para influir en ellos. Es
pertinente no juzgar a los demás, es apropiado aceptarlos tal como son. El
contacto visual es importante, tener en mente que se comunica a los demás
las expectativas sobre ellos de forma no verbal.

Confirma su opinión de sí misma. Es necesario recordar las cualidades
universales de quienes tienen una alta opinión de sí. Son las siguientes:

1- Autonomía. Ningún intento de influencia funciona por la vía de la coacción
y la presión, cualquier actitud deseada debe ser a voluntad.
2.- Inteligencia. Hacer valer la inteligencia, poco o mucho, es un buen paso.
Considerar el punto de vista de las personas y busca la coincidencia. El alago
a la inteligencia permite acercar la necesidad de la influencia. Es importante
hacer sentir a la gente su superioridad en relación a uno.
3.- Bondad. No nos debe agradar verse como egoístas y enfocados
solamente en nuestros intereses. Destacar la bondad de la gente es un buen
inicio para la influencia.
4.- Aplacar las inseguridades. Todas las personas gozan de inseguridades, es
un buen inicio hacer que las inseguridades son superables. Es deseable no
activar las inseguridades de la gente, por el contrario es necesario elogiar sus
virtudes mediante un halago estratégico. Siempre es bueno elogiar a las
personas por sus esfuerzos que por su talento. En el alago se debe parecer lo
más sincero posible.
5.- Usar la resistencia y la obstinación de la gente. Es pertinente utilizar sus
mismas fuerzas para poder entrar en su ámbito de influencia. Se pueden
usar sus emociones, su lenguaje, su rigidez, etc.
Vivamos en un mundo con menos miedo, con mayores seguridades, a pesar
de la pandemia, los temblores y las intensas lluvias.