Una nueva Era

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Por Cipriano Miraflores

Los pueblos del Quinto Sol y Afromexicano gozan de una enorme conciencia y expresión de sus situaciones concretas, de problemas, de sentimientos y de necesidades que reclaman respuesta de la Asociación Política, llamada Estado, esto por el bien de todos.

Estos pueblos no son ajenos a esta Asociación Política, son parte de. Una respuesta adecuada, con líneas de orientación bien reflexionadas, desde luego, con visión de conjunto.

Una especie de Cartas de Navegación para arribar a un puerto seguro y placentero. Esta navegación requiere que se acuerde la aceptación de la diversidad de asociaciones políticas que se reconocen como pueblos, como naciones, con identidad, como culturas.

La conexión intercultural es básica. Todos los navegantes nos remiten a un legado histórico que es imposible olvidar, pero que también son presentes y con aspiraciones de futuro.

Son lo que han sido, son pues memoria.  No hay que olvidar que el Pueblo del Quinto Sol  tiene un carácter cosmológico, expresado en una mitología que lo define, pero que requiere una nueva epistemología para suplantar su deformación colonial e invisibilidad del Estado independiente mexicano.

Su lenguaje mítico es rico en saberes y sus personajes grandes constructores de reinos con lenguaje cósmico. A través de ellos se puede entender la estructura del universo y adquirir experiencia para el servicio de los hombres. Todo ello es conexo y con sentido.

Es un modo de explicar la historia, el mundo, la naturaleza. En esta cultura del pueblo del Quinto Sol nada es arbitrario, aunque lleno esté de fantasía y de imaginación, esto dicho desde otra cultura. No bastan los sentidos para captar la riqueza del pueblo del Quinto Sol, falta la inteligencia, para partir de premisas correctas para una objetiva comprensión.

En los momentos trágicos que trajo la pandemia, es momento de abrir el pensamiento. La pandemia nos vino asegurarnos de nuestra condición de humanidad frágil, que implica buscar nuestras fortalezas, llegó el momento del reconocimiento de todo aquello que nos hace humanidad, los millones de pueblos originarios lo requieren.

Cierto, requerimos de una armonización, una interculturalidad, de todas las culturas  y de todas las creencias. Para eso tenemos que tener una toma de conciencia de la pluralidad del mundo, nadie tiene posesión de la verdad, nada es exclusivo, busquemos  las contradicciones para lograr una síntesis, rico en matices, de todo lo existente.

Es necesario ampliar el horizonte cultural de nuestra época incorporando todas las memorias, todas las tradiciones del mundo. Formemos un mundo donde todos podemos caber en forma digna. Vayamos a la caza de la verdad universal. Solo hay paz en la convergencia de la comprensión de las diferencias.

Los pueblos del Quinto Sol y Afromexicano ya no pueden ni deben ser pueblos de la noche, pueblos de andar en las neblinas, pueblos que viven de esperanzas, por lo tanto de esperas, son pueblos que pasan los días, los meses, los años y los siglos esperando y esperanzados.

Basta de ello, el pensamiento profundo de nuestros pueblos estaba basado en la acción, en el caminar, se hace camino al andar dice el poeta. A diferencia del pensamiento oriental que tiene su fundamento en la introspección, en la quietud.

Se acerca el despertar de los pueblos milenarios de México, empieza el Quinto Sol, comencemos a caminar, seguramente serán sobre caminos escabrosos, para los pueblos no hay veredas reales.