UNA MÁS

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LA MISMA cantaleta: “estamos investigando” dijo ayer EVENCIO NICOLÁS Martínez el jurista que dice procurar la justicia para los oaxaqueños, en relación al enésimo atentado criminal contra fuerzas del orden.

EN MI entrega de ayer preguntaba a este alto funcionario ¿Qué sigue para que la justicia llegue a los oaxaqueños? Sin embargo nada lo conmueve.

SE QUEJAN de negación de justicia los deudos de jefes policiacos asesinados a mansalva, diversas organizaciones de abogados señalan la peor corrupción en los últimos años en el renglón de procuración de justicia, los secuestros de personas son el pan de cada día, los asaltos a mano armada y el rezago de expedientes es “espantoso”, y este jurista ni se inmuta. Puede decir que la prevención del delito ha fracasado, no solo en Oaxaca, sino en todo el país, pero lo grave es que la investigación para dar con los delincuentes, ni siquiera lo intenta el “procurador de justicia”. Vamos, ni siquiera vigila la debida integración de las averiguaciones previas.

¿Cuántas vidas más deben ser sacrificadas para sacudir el letargo de don EVENCIO y sus principales colaboradores?

EN EL Congreso del estado, los diputados han demandado el esclarecimiento de tantos crímenes, los taxistas se quejan de su indolencia, pero don EVENCIO NICOLÁS lleva la política del avestruz al paroxismo.

OAXACA CONTRA LA PARED

SOLO para que quede en la historia el desastre que está padeciendo la institución creada para la procuración de justicia, hoy prosigo con el tema del debilitamiento del Estado ante la delincuencia.

Si un grupo de “revolucionarios” cuya lealtad y causa únicamente se basa en el dinero, pudo hacer que los cuerpos de seguridad desaparecieran prácticamente de la ciudad en 2006 ¿Qué se puede esperar de Oaxaca, cuando otra ola de inestabilidad la acecha producto de la presencia del narcotráfico y el crimen organizado? Lo peor.

SI el Estado posee el monopolio de la violencia y ésta le es arrebatada -cuando los policías ministeriales no están en paro, son los agentes del Ministerio Público- ¿no es acaso una reducción de este ente? Más cuando la creación del Estado obedeció a un pacto social en el que los seres humanos renunciaron al uso de la fuerza bruta y la violencia para entregarla a un Estado que le garantizaría seguridad. Aquí surge el riesgo de que la fuerza y la violencia la utilicen otros.

ENTONCES nuestro estado reducido, debilitado, flaquea todavía más cuando el que debe procurar justicia no tiene el mínimo talento para transformar su fuerza en derecho, cuando ante tantos asesinatos lo único que hace es permanecer expectante.

Si de por sí Oaxaca, se cuece aparte y si el Estado ha venido a menos, no hubo mayor impericia que colocar a EVENCIO NICOLÁS en el cargo de procurador ¿Qué clase de Justicia nos puede garantizar un personaje que sólo sabe decir: Estamos investigando.

A qué grado de cinismo ha llegado tras anunciar que en Oaxaca la cifra de robos de autos se duplicó, tomando como base el número de hurtos de este tipo, que se presentó en el primer mes de 2008 y el primer mes de 2009. Sin embargo, no dijo qué se sabe de las bandas que están operando estos delitos, no dijo qué objetivo tiene la dependencia a su cargo para frenar este comercio ilegal, sólo dijo; estamos investigando.

Esto lo dice el “desprocurador” no sólo en conferencias de prensa, lo dice también ante el Congreso Local que le pidió la rendición de cuentas. YA en el Escaparate Político del 12 de diciembre del año pasado, detallé a qué papel redujeron su trabajo cuando le llovieron los cuestionamientos ante tanta impunidad en la procuración de justicia. Tan sólo el anaranjado, Gustavo Velásquez Lavariega le exigía datos sobre los avances que la Procuraduría hubiera alcanzado en “el caso de los tres voceadores –de EL IMPARCIAL– asesinados en el Istmo; el del periodista Raúl Marcial que fue asesinado en la región Triqui; el de los tres jóvenes asesinados en la Feria de la Piña de Loma Bonita, que a pesar de que sus verdugos están plenamente identificados no se ha procedido en su contra, y peor aún, los criminales se pasean tranquilamente sobre todo uno de ellos de apellido Murcia”.

Lavariega (…) siguió mencionando ejemplos de impunidad: “el caso de las dos comunicadoras que transmitían desde Radio Copala; el del periodista Pedro Matías que fue levantado y abandonado semidesnudo; el crimen de policías en el Paseo Juárez y en el Tequio donde también fueron abatidos otros inocentes; la desaparición desde hace más de un año de las hermanas Virginia y Daniela Ortiz, de la comunidad “El Rastrojo” de la zona Triqui, ílicitos que seguramente pasarán a formar parte de las estadísticas de casos sin resolver”.

En referida fecha señalé que el fustigador de Evencio le recordó que su papel como funcionario sólo había dejado cinco mil las averiguaciones previas rezagadas y archivadas, y que las víctimas o sus familiares –ante tanta burocracia– sólo se cansaban de tantos citatorios que solo servían para fastidiarlos y para que abandonaran sus pretensiones de justicia.

SI LAS ligas con la delincuencia son una ruindad, mostrarse asustadizo y timorato ante crecimiento tan alarmante de los delitos JAMAS investigados, es peor.

Oaxaca requiere de administradores de justicia, no muy valientes ni temerarios, simplemente responsables. La lucha a emprender, no es vana, esa apreciación sólo surge cuando alguien incapaz está al frente. La lucha contra violencia ha dado resultados en lugares donde el escenario era peor, como el ejemplo de Bogotá.

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Autor de Escaparate Político desde 1977 consolidada como una de las columnas de mayor permanencia. Dos veces Premio Estatal de Periodismo; Premio México de Periodismo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de México. Socio fundador de la Asociación de Periodistas de Oaxaca. Corresponsal (Oaxaca) de la gran cooperativa de Excélsior hasta su privatización.

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