JUANITO Y EL PEJEJITO

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Por lo visto con Rafael Acosta “Juanito” a Andrés Manuel López Obrador “la gata le salió mas que respondona” y como bien dice el dicho: “para un madrugador, uno que no duerme”. Y como todos ya sabemos juanito el de Ixtapalapa, le salió a “El Peje”, mas cabrón que bonito, porque, no solo se lo chamaqueó y lo exhibe como un inocente, sino además siembra un antecedente, para que, si “el presidente legítimo” quisiera utilizar la misma maniobra en alguna otra elección, deberá de pensarlo dos veces. De nada le sirve ya a López Obrador acciones a toro pasado como el hecho de que el PRD y el PT, así como organizaciones y movimientos en Iztapalapa, cerraron filas en torno a Clara Brugada y llamaron a Rafael Acosta «Juanito» a cumplir su palabra.
Juanito, está ya unos días de convertirse en el jefe delegacional de esta demarcación en el Distrito Federal y lo más seguro es que deje a Clara Brugada y a López Obrador con un palmo de narices, es decir: “chiflando en la lomita”. Sobre todo ahora cuando Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno en el Distrito Federal se ha comprometido a garantizar toda la seguridad para que Juanito rinda protesta sin ningún contratiempo y ha exteriorizado a los medios que: “No permitir que se impida a Rafael Acosta, «Juanito», rendir protesta como jefe delegacional en Iztapalapa si así lo decide éste. «Eso no puede ser porque finalmente se tiene que cumplir lo que la ley ordena y nadie puede impedirle a un jefe delegacional electo que llegue a la Asamblea (Legislativa). Eso no lo voy a permitir».
A todo esto, el caso Juanito tiene varias lecturas, la principal de ellas es que, no se iba a aventar un trompo de esta naturaleza sin tener a alguien, seguramente más poderoso que López Obrador, que esté detrás de él. Y este poderoso puede ser el mismo Marcelo Ebrard que de esta manera le da un buen recargón, a quien, al igual que él, quiere la próxima candidatura presidencial por el PRD.
Pero no solo eso, también de esta manera le cierra López Obrador una, sino es que la principal, caja chica que tenía ya en sus manos para el manejo y logro de otra caja chica que ansía desde hace mucho tiempo y que es Oaxaca. Vía Gabino Cué Monteagudo. El asunto es que no solo ya se le complicó en Ixtapalapa, allá en el D.F. También se le está complicando en Oaxaca, con una coalición de partidos en la que los convergentes y el PT se quieren colar, aunque de antemano ya enseñaron las pompis ventaneando a Gabino. Además de que de continuar esta intención de coalición en la misma línea, podría terminar como el Rosario de Amozoc.
He leído en algún medio (seguramente en el Noticias) que el diputado convergente, Benjamín Robes Montoya asegura que el PRI está desesperado por el avance de la oposición en la gran coalición. La verdad es que más que a los priístas a los que yo veo desesperados es a los convergentes, porque no hallan la manera de cómo colarse en la coalición y lo que es peor, se vislumbran muy pocas posibilidades de que puedan colar a Gabino Cué como el candidato, porque a lo largo del camino en la búsqueda de esta posibilidad, han abierto muchas heridas difíciles de cerrar y menos de ser perdonadas por quienes las han recibido.
Así triangúlo en lo personal el asunto Peje- Juanito- Gabino, o mejor dicho así era el triangulo.

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