JUSTICIA CIEGA

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EN LA reciente reunión nacional de Procuradores de Justicia, el de Oaxaca, Evencio Nicolás Martínez, en su discurso se ufanaba de ser un verdadero procurador de justicia sabedor de que esta es una soberana mentira. Tantos asesinatos sin aclarar, el rezago de expedientes sin consignar y la galopante corrupción en toda la dependencia, evidencian lo que muchos litigantes y organizaciones y colegios de abogados callan.

Dicen que como están los pies, está la cabeza en materia de procuración de justicia y hay mucha razón, en ello. Imagínense cuán grave está la inseguridad en Oaxaca que la administración de la justicia y por ende la vigía de la seguridad, han preferido llevar la política del avestruz al paroxismo.

O usted dirá si no es ésta la lectura que se le puede dar al comportamiento de EVENCIO NICOLÁS que más bien parece dirigir una oficina de eventos sociales y no la Procuraduría de Justicia donde entre él y el subprocurador NETOLÍN Chávez, están en permanente disputa, no por la eficiencia, sino para ver quién atiende con más prontitud los intereses de sus respectivos padrinos. Qué decir de la vergüenza que significa de que hayan sido reprobados los candidatos por Oaxaca para integrarse a la Dirección de Unidad Especializada en el Combate al Secuestro. El problema más grave radica en que los aspirantes rechazados fueron recomendados nada más y nada menos que por el (Des)procurador Evencio Nicolás Martínez.

FUERON propuestos para tal cargo a pesar de que no cumplían siquiera con el perfil para dirigir la lucha contra el secuestro. Pese a sus antecedentes fueron recomendados para tal puesto lo que ya despierta sospecha, pero lo que más suspicacias despierta es que ocurran estas cosas en un estado permanentemente amenazado por los secuestradores y toda la gama de la delincuencia organizada. El procurador no debería recomendar a nadie sin analizar previamente sus antecedentes, para luchar verdaderamente contra el crimen organizado.

PERO HAY algo peor, el Procurador no ha dado resultados. Ni siquiera tiene el valor y la idea de alguna estrategia para contrarrestar la galopante inseguridad. Se ve tan timorato que él mismo ha dicho: «Yo no quisiera tener el trabajo de Procurador de Justicia; no es fácil; dormiría por lo menos más de tres horas diarias» (31/10/2008/ e-Consulta) Esto declarado durante una reunión con integrantes de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) de Oaxaca.

SI ESTE señor pensaba que su cargo era una sinecura y ahora le ruega a Dios ya no tenerlo porque éste sí es trabajo ¿qué podríamos esperar de sus segundos, de sus compadres que se acercan a pedirle chamba, si la cabeza es fallida?

LO ÚNICO bueno de todo esto es que por lo menos hubo en los cargos para las Unidades Especializadas en el Combate al Secuestro, una rigurosa selección de los titulares. Qué bueno fuera si el cargo de procurador también tuviera esos exámenes de aceptación. Si fuera así, Oaxaca no tendría una justicia en estado de putrefacción que cada día invade más el cuerpo de nuestro estado.

Y VAYA que eso de imponer a improvisados en las áreas de administración de justicia, se vuelve una práctica siniestra. Lo estamos viendo en el sistema penitenciario donde los responsables de la llamada “prevención social”, han contratado a cada fichita que vean lo que han ocasionado en los penales. La corrupción y abusos del ex director del penal de Ixcotel, Sebastián Izunsa Gutiérrez, provocaron el primer motín en este año, pero no solo, eso, volvieron a caer en el error de la improvisación al designar como nuevo director de esa cárcel a Juan Carreño ¿Será por eso que hubo tanto hermetismo por parte de las autoridades y del procurador?

La gravedad del asunto es que ante tanta impunidad, la sociedad ya empieza a voltear la mirada hacia la justicia por propia mano como lo hacen ya en el norte del país. Que después no se lamenten las autoridades, que a eso están orillando.

Ya en nuestra entidad, los oriundos de Tlahuitoltepec, han tenido que interceptar a tres malhechores; Marcelino Vásquez, Mayolo Gutiérrez y César Israel Cabrera, a quienes acusan de sembrar la zozobra en esas tierras mixes, al grado de negarse a una revisión y todavía haber perseguido con armas de fuego a las autoridades de seguridad encargadas de ejecutar la revisión.

Los malhechores ahora tendrán que enfrentar un juicio regido bajo los procedimientos de los sistemas normativos orales propios de las comunidades indígenas, bajo el principio que denominan de verdad sabida. ¿Por qué?

Porque las comunidades NO COMPARTEN los procedimientos de juicios constitucionales, los que dicen deliberadamente MANTIENEN UN VACÍO EN SUS LEYES.

En cambio, aseguran los tlahuitoltepecanos que las sanciones a aplicar a los maleantes –de quienes se tiene la certeza de que son responsables– tienen como principio la reintegración del individuo a la comunidad o el reencauzamiento de su conducta a la vida pacífica.

Las autoridades de Tlahuitoltepec hicieron un exhorto a las instancias de los gobiernos federal y estatal para que reconsideren la forma de abordar estos fenómenos sociales y no traten de resolverlo librando órdenes de aprehensión en contra de los conductores de los ayuntamientos indígenas o de sus comuneros, todo por las presiones de los organismos de derechos humanos que sólo han venido a tergiversar la justicia y han convertido a los criminales en víctimas (Ojo Heriberto ANTONIO GARCÍA, presidente de la CEDH y discípulo del mismo EVENCIO NICOLÁS).

EL JUICIO -por usos y costumbres- a que están siendo sometidos los tres “delincuentes” mencionados, no se trata de un juicio sumario, dice el pueblo de Tlahuitoltepec. Los acusan de “sembradores del terror” y por lo mismo serán enjuiciados de acuerdo a las disposiciones de la asamblea comunitaria, una vez que ellos mismos -los detenidos- dieron un valor monetario a sus daños, errores y a sus deseos de re-encauzarse a la vida social, pagarán no con su libertad sino con dinero sus faltas, y apenas cubran esto, serán liberados.

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Autor de Escaparate Político desde 1977 consolidada como una de las columnas de mayor permanencia. Dos veces Premio Estatal de Periodismo; Premio México de Periodismo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de México. Socio fundador de la Asociación de Periodistas de Oaxaca. Corresponsal (Oaxaca) de la gran cooperativa de Excélsior hasta su privatización.

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