NO MÁS DESTRUCCIÓN

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Continúo con el correo que un asiduo lector me hizo llegar en cuyas líneas nos describe los manejos de la CONAFOR en nuestra entidad.

Ahondando más en el tema, mi lector me dice: “basta recordar la emboscada a los comuneros de Santiago Textitlan, donde fallecieron campesinos inocentes por un permiso de aprovechamiento forestal maderable mal otorgado por Salvador Anta, que estuvo a punto de pisar la cárcel por estos hechos.”

Algo que empata, con la opinión del autor del correo recibido, es la apreciación de que ”la mafia de <> ven como un peligro que Oaxaca cuente con su propia Ley Forestal, ya que probablemente marcaría la pauta para normar la actividad forestal, todo dependería de que el gobierno del estado muestre voluntad política para que las comunidades puedan independizarse del tutelaje de estos intereses”

Me comentan que la estrategia que usan las diversas ONG para penetrar a las distintas localidades es “entenderse” con las autoridades agrarias en turno, mas no con la asamblea general de comuneros, por lo que es más que común que éstas se sorprendan cuando se enteran que los estudios de sus terrenos comunales hasta autorización tienen.

A guisa de ejemplo, me aseguran que en Santa Cruz Tepetotutla, Santiago Tlatepusco y San Antonio el Barrio, agencias de San Felipe Usila (…) comunidades enclavadas en la Sierra Norte, “la Compañía Cervecera del Trópico, del Grupo Modelo, ubicada en Tuxtepec, tiene ya puesto el ojo, aprovechando las bondades del artículo 27 constitucional, para hacerse de la explotación de los ricos mantos acuíferos de esas tierras”. El proyecto, al parecer ya elaborado, implica entubar el agua que nace en las localidades referidas y llevarla hasta la planta cervecera en Tuxtepec a lo largo de 130 kilómetros, pero “sin compartir siquiera algo de las utilidades o algún tipo de beneficio con las comunidades, todo logrado furtivamente entre las ONG y algunas autoridades con el poder suficiente para hacerlo”.

El territorio de las comunidades mencionadas, actualmente está decretado como área protegida, precisamente por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) Esto, calculan expertos, como un primer paso a su expropiación y para que las ONG gocen del pago de servicios ambientales hidrológicos, que son depositados en un “Fondo Ambiental” para seguir financiando proyectos de conservación, mas no para el desarrollo social de las comunidades involucradas.

El pretexto: que las comunidades no dañen, alteren o perturben los ecosistemas existentes, para no poner en riesgo la permanencia de los nacimientos y escurrimientos de aguas. El objetivo; que las ONG tengan una caja chica de dónde vivir.

Bajo una argumento lógico me indican que en el mercado mundial de las cervezas del grupo modelo (principalmente el mercado asiático) la gran demanda que tiene coloca a una de sus cervezas en la cuarta más vendida en el orbe, mas esto no la exime de las restricciones que aplican algunos países, una de ellas es que el agua con que es elaborada la cerveza provenga de manantiales limpios certificados por el gobierno mexicano (SEMARNAT) y por la Unión Europea. En virtud de que por cada litro de cerveza elaborada se desperdician 10 litros de agua, se explica el por qué son capaces de invertirle tanto a mantos freáticos tan lejanos, pues sólo estos satisfacen el tamaño de la demanda. Eh aquí la razón de tanto interés en esas zonas protegidas.

EL CAMINO

Dentro de los mismos afectados me dicen que sólo normando la actividad forestal, mediante una Ley Forestal Estatal se podría establecer una política de desarrollo forestal comunal que responda a los intereses de los auténticos dueños y poseedores de los bosques y antes que nada es necesaria una instancia fiscalizadora de los recursos vía proyectos que reciben las ONG ambientalistas, tanto de fondos nacionales como extranjeros. Otras de las actividades que me dicen es urgente normar es la actividad ecoturistica, desarrolladas en territorios indígenas porque no existe ninguna definición para la aplicación de los proyectos ecoturisticos, cada entidad hace lo que mayor convenga a sus intereses; engañando a las comunidades y engordando el cochinito.

Como un ejemplo de lo que no debe ser, me citan el caso de Guerrero, que ya cuenta con su propia Ley Forestal (un fusilamiento de la Ley de Michoacán, Jalisco, Durango, Etc) En donde la federación sigue tutelando la actividad forestal. La ley forestal debe entenderse, como un rompimiento del tutelaje oficial, para que las comunidades forestales puedan decidir y definir el rumbo que mayor convenga a sus intereses económicos y ecológicos, para evitar el control excesivo de la burocracia forestal y de ONG’S, ligadas a los intereses de madereros nacionales y extranjeros.

Según conocedores del tema, lo importante es no crear una gigantesca estructura electoral para el control de las comunidades. Sino someter, a través del Congreso Local, a discusión pública el contenido de fondo de la Ley Forestal Estatal, mediante foros abiertos regionales y estatales, para sacar un buen proyecto de Ley, lo importante, es aprovechar que aquí los macizos forestales se extienden, en territorios de comunidades indígenas, que aun mantiene vigentes sus usos y costumbres, manifestado en sus asambleas comunitarias y el tequio principalmente; en donde predomina la propiedad social comunal y alberga todo tipo de ecosistema bien conservado, que lo define una gran biodiversidad, así como la presencia de diferentes tipos de aves, reptiles, incluso colonias de guacamayas, todo ha sido a gracias a la cosmovisión indígena de respeto a la madre tierra y a la naturaleza.

UNA REFLEXIÓN

Cuando el máximo exponente del romanticismo francés el autor, Victor Hugo, escribía: Primero fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora, es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y los animales. Los efectos de la Revolución Industrial, apenas mostraba sus efectos devastadores sobre el hábitat del hombre –En realidad, el escritor nacía en el siglo XIX y veía en la Revolución Industrial, en plena pujanza, una potencial destrucción del planeta– para muchos eran palabras una tanto exageradas y fuera de toda proporción en un mundo que parecía infinito e inagotable.

Ahora, nos damos cuenta que nada había más apegado a la realidad que las palabras del ilustre francés, cuando el hombre ha destruido sobremanera el mundo en que vive, cuando la escasez del agua nos hará replantearnos en poco tiempo toda nuestra existencia y cuando nuestras lamentaciones no nos alcancen para reparar el inconmensurable daño ecológico perpetrado, resulta increíble que los responsables de las dependencias cuya función es cuidar del medio ambiente no lo hagan, peor aún, que los pseudo defensores de la naturaleza sólo tomen un papel de histriones para presionar a las autoridades y que sus presiones les reditúe buenos dividendos económicos.

El panorama que vimos en los manejos que hacen en Oaxaca, nuestros ecologistas y nuestras pseudo-instituciones del rubro, lamentablemente es tan sólo una muestra pequeña de la constante conducta que ha tomado el hombre al que le falta mucho para civilizarse en su relación con la naturaleza, el problema es que de ésta ya queda muy poco, porque la destrucción está avanzando a velocidades incluso mayores que los avances científicos y tecnológicos que la humanidad está alcanzando.

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Autor de Escaparate Político desde 1977 consolidada como una de las columnas de mayor permanencia. Dos veces Premio Estatal de Periodismo; Premio México de Periodismo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de México. Socio fundador de la Asociación de Periodistas de Oaxaca. Corresponsal (Oaxaca) de la gran cooperativa de Excélsior hasta su privatización.

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