OAXACA LO MERECE

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Leo en estos momentos una obra intitulada, 475 años de la fundación de OAXACA, en sus 2 tomos, una edición admirable nacida con financiamiento del Ayuntamiento de esta ciudad que presidía el hoy candidato a diputado federal MANUEL DE ESESARTE, y de la fundación Alfredo Harp Helú a 475 años de que Oaxaca hubiera recibido el título de ciudad y el vigésimo año de que hubiera sido nombrada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Los objetivos suenan más que románticos, una especie de tributo, a través del recuento de su historia, a la tierra que nos ha dado la oportunidad de nacer en ella, tierra tan bella pero tan conflictiva, víctima del egoísmo de sus hombres encumbrados en el poder.

El hecho de que entre los créditos que permitieron la edición de la referida obra se cite a la Casa de la Ciudad y por ende a los artistas e intelectuales vinculados a ella como nuestro afamado artista FRANCISCO TOLEDO y el mismo HARP HELU, nos hace señalar una cosa.

Estos personajes, como hombres que han trascendido tienen la obligación de buscar que las palabras plasmadas en la introducción del libro, se hagan realidad, es decir, que con ellos a la cabeza todos cuidemos de nuestra ciudad, que la valoremos, que intentemos rescatarla de la difícil situación en que yace haciendo a un lado intereses políticos, personales o de grupo.

En esta edición de lujo, harto admirable, los mismos que hicieron posible su publicación plasman la profunda preocupación que tienen, al igual que la inmensa mayoría de los oaxaqueños, por la difícil situación de crisis que Oaxaca vive desde hace casi 30 años y advierten los riesgos de esta situación. Reconocen en este libro que el hecho de que Oaxaca se encuentre en la lista del patrimonio cultural de la humanidad no la hace invulnerable…

Nos dicen que es necesario cuantificar el legado de nuestros antepasados y lo que hemos perdido, así como reconocer los que nos hace diferente del resto de las ciudades enlistadas.

Las palabras son claras: La inclusión de nuestra capital en la lista de las ciudades patrimonio de la humanidad es simplemente una identificación por la que se reconoce su valor universal y legaliza su protección institucionalizada, pero no garantiza su conservación ni elaboración de planes de desarrollo para la permanencia de las características y valores identificados.

Si bien, 475 años de la fundación de OAXACA, refiere una realidad innegable; el hecho de que la responsabilidad para la conservación de las ciudades patrimonio cultural de la humanidad resida principalmente en las autoridades, nuestra experiencia nos dice que más responsabilidad tenemos los ciudadanos. Qué sentido pudo tener embellecer las calles, el Zócalo, la Alameda de León si cada vez que surgen las marchas de mentores y appos éstos pintarrajean la cantera y queman llantas sobre las calles recién remodeladas. A los revoltosos e insaciables appistas y mentores hay que decirles que no hay pavimento que aguante las temperaturas del fuego vivo de las barricadas, alimentadas con las llamas de llantas, palos, gasolina, Etc.

Créanme, tan delicado es para las “autoridades” la destrucción de un inmueble, que en una ocasión un modesto trabajador contratado para remozar un edificio ubicado en las esquinas de García Vigil y Matamoros, pintaba tranquilamente el inmueble, pero como nadie le dijo que sobre LA CANTERA NO SE PUEDE PINTAR, en vista de que aplicaba al edificio un verde cercano al color de la cantera, pues pensó que debía pintar los muros de la fachada en su totalidad, incluida hasta la parte cubierta con esta piedra tan simbólica para Oaxaca. En menos de 15 minutos, el personaje era subido a una patrulla acusado de atentar contra el patrimonio cultural de la humanidad. Por eso, es absurdo y hasta sospechoso, que, por el contrario, toleren las autoridades a los rebeldes destructores, que pueden pintar a placer ya los muros de la catedral, ya los edificios históricos o incendiarlos, bloquear sus calles, o bien convertir el zócalo en baño público.

PLAUSIBLE que en este libro, para la historia de Oaxaca, personajes de gran ascendencia como el señor HARP y nuestro insigne TOLEDO, dejen testimonio de su pesar por la destrucción física permanente que sufre nuestra ciudad, en aras de una supuesta lucha por la emancipación social que después de 30 años no vemos por ningún lado.

MUCHO ponderamos la preocupación de personajes tan insignes, por su altruismo y dedicación a Oaxaca. Por lo mismo y sabedores de la gran ascendencia que tienen sobre esos grupos de “luchadores sociales” –más cuando la coyuntura en los días aciagos de 2006 los acercó a Harp Helú y a Toledo– lo menos que podríamos esperar es que comenzaran, a la par con los discursos y homenajes que sublimen a Oaxaca, creando conciencia sobre los principales destructores de la ciudad; la APPO y la Sección 22 que está bien que expresen su rebeldía contra su patrón, el gobierno, pero no destruyendo las dos únicas palancas que aún mueven a Oaxaca; sus atractivos turísticos y la llamada industria sin chimeneas.

Cierto es que salvar el título de Oaxaca depende también de la conciencia de los dueños de inmuebles, de la participación y un compromiso de la salvaguarda del área urbana histórica a través de la inclusión de los ciudadanos en la proyección de conservación de nuestra ciudad, pero actualmente la mayor responsabilidad recae sobre los rebeldes destructores por lo que es necesario apelar a la buena voluntad de los hombres que influyen sobre sus líderes para que sus formas de lucha y expresión no sean sinónimo de destrucción.

CUANDO VEMOS que el gobierno local ha sido rebasado por la fuerza bruta de la sección 22 sometiéndonos a una ingobernabilidad de facto y el gobierno federal, como siempre, se hace el desentendido, es necesario invocar la solidaridad de los oaxaqueños de bien ¿Sería mucho pedir?

VOTAR ¿PARA QUÉ?

EL PRÓXIMO domingo tenemos la obligación de emitir nuestro voto. Muchos ciudadanos, bombardeados por las mentiras propagandísticas de los partidos políticos, realmente no saben qué hacer. El siguiente correo que me ha llegado nos puede dar algunas luces sobre qué hacer con nuestro sufragio.

Debemos imponer a los políticos nuestra voluntad a cambio de nuestro voto en las próximas elecciones, que sepan lo que queremos, para ello hay que hablar alto.

El correo retoma propuestas que tanto la sociedad civil como personajes de izquierda han planteado, lo que pudiera conformar nuestro canon, nuestras exigencias:

a) Disminuir la cantidad de diputados federales de 500 a 300. Esto al considerar sus salarios, gastos de representación, comisiones especiales, celulares, seguridad, viajes, bonos, etc.

b) Disminuir de 128 a 32 el número de senadores, uno por cada entidad federativa.

Desaparecer la figura de legislador plurinominal, ante el excesivo cuerpo legislativo, que no nos cuesten también los que no elige el pueblo.

c) Cancelar los seguros médicos privados de legisladores y funcionarios públicos. Si el pueblo acude al IMSS o al ISSSTE, que ellos también lo hagan.

d) Recortar el presupuesto que reciben los partidos políticos a la mitad.

e) Legislar por la aceptación de candidatos ciudadanos independientes.

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Autor de Escaparate Político desde 1977 consolidada como una de las columnas de mayor permanencia. Dos veces Premio Estatal de Periodismo; Premio México de Periodismo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de México. Socio fundador de la Asociación de Periodistas de Oaxaca. Corresponsal (Oaxaca) de la gran cooperativa de Excélsior hasta su privatización.

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